Luego de protagonizar una importante movilización este lunes en Barracas, el barrio porteño donde Andrea Amarante, Pamela Cobas, Roxana Figueroa y Sofía Castro Riglos fueron cremadas por su vecino, Fernando Barrientos, en el hotel donde vivían; y con el resultado de que tres de ellos fallecieron, mientras Sofía permanece hospitalizada, Integrantes de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans -FALGTB, Lesbianas Autoconvocadas y otras organizaciones y activistas se acercaron a la Cámara de Diputados para informar la situación.
fueron recibidos por Esteban Paulon (PD), Myriam Bregman y Christian Castillo (Unidad PTS/FIT), Romina Del Plá (Unidad PO/FIT), Mónica Macha (Unión por la Patria), Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Carla Carrizo (UCR).
“Los mataron por las mujeres, por las lesbianas y por ser pobres”. destacaron desde las organizaciones, y destacaron que detrás de la invisibilidad social que padecen, está la realidad de gran parte de la diversidad, golpeada por el desempleo, la precariedad, la falta de acceso a la salud o a la vivienda, cuando no la ausencia de redes familiares de acompañamiento. El Pepa Gaitántambién asesinada por ser lesbiana, estuvo presente en los discursos, y también en la memoria de los puntos de apoyo que dejó la lucha por el reconocimiento de su crimen, como un crimen de odio.
Por eso, entre otras cosas, no faltaron los enérgicos repudios a las declaraciones del portavoz presidencial. Manuel Adornique en declaraciones a la prensa y en redes sociales permanentemente intenta minimizar -revictimizando- la inédita gravedad del lesbicida de Barracas: fue un crimen de odio, aunque el multimillonario ministro del gobierno nacional lo niegue.
Sin embargo, como denunciaron activistas y representantes presentes en este primer encuentro, lo ocurrido en Barracas no fue sólo un lesbicida. “Fue una masacre planeada y No se puede ignorar que fue alentado por discursos de odio.“, dijeron, y resaltaron que estos discursos no tienen nada que ver con la libertad de expresión: son narrativas para incitar a la violencia y la discriminación contra sectores socialmente oprimidos (como personas que simplemente son lesbianas), y buscan garantizar que este sistema funcione sin pregunta.
Como denunció la congresista Myriam Bregman, esto significa que hay que hablar del “alto contenido político” de este delito, que tiene que ver “con lenguajes y políticas que están legitimadas por el propio Estado”.
Que el biógrafo y asesor presidencial, Nicolás Márques, dice que la homosexualidad es una “conducta demencial y autodestructiva”, y sostiene que eso “explica” las menores expectativas de vida; que la canciller Diana Mondino compara la diversidad con “estar llena de piojos””; que la presidenta Milei sostiene que el cupo laboral trans es un “privilegio” (como recibir un programa social, un subsidio por ser víctima de violencia de género o una jubilación moratoria); que niega la existencia de la brecha de género en el trabajo, sosteniendo que sólo busca “atacar al sector privado”; que intenta prohibir el lenguaje inclusivo y la Educación Sexual Integral por considerarlos amorales, es más que un discurso de odio. Es un discurso para instalar la indiferencia, la discriminación y la violencia de género. Un discurso que busca retroceder más de 100 años.
Este no es un problema episódico ni un problema de errores o desconocimiento. En la batalla contra la ideología de género impulsada por el gobierno de La Libertad Avanza, atacar los derechos conquistados por las mujeres y la diversidad con su lucha en las calles está a la orden del día. ““Esta masacre es el primer resultado de su política”, dijo el diputado cristian castilloy destacó que “sólo con la movilización de millones en las calles esto podrá parar y los derechos restablecidos no podrán ser arrancados”.
Al finalizar la reunión, el diputado del PTS/Frente de Izquierda participó junto a Myriam Bregman y Romina del Plá en la reunión informativa convocada por el Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, donde fue invitado a rendir informes el secretario de esta cartera, Carlos Torrendelun reconocido activista antiderechos y promotor de la privatización, enemigo de la educación laica y de la Educación Sexual Integral.
Allí, Castillo se dirigió al también miembro de la Pastoral Universitaria de la Conferencia Episcopal Argentina, le recordó las recientes declaraciones del biógrafo y asesor de Javier Milei y cuestionó: “Si no repudian estas declaraciones tenemos un grave problema, porque al frente de la cartera de educación está alguien que promueve la discriminación, lo que luego cristaliza en masacres como la de Barracas: 3 mujeres asesinadas por ser lesbianas“.
El silencio de Torrendell hablaba por sí solo. Las calles, que ayer empezaron a hacer oír con más fuerza que “no es libertad, es odio”, también.




