Fainé quiere deshacer el nudo gordiano de Naturgy

Fainé quiere deshacer el nudo gordiano de Naturgy
Fainé quiere deshacer el nudo gordiano de Naturgy

El ruido de fondo, dicen los expertos, es una de las cosas más difíciles de medir. Incluso cuando es enorme y molesto. En Naturgy, la principal compañía gasista española y la tercera eléctrica del país, el ruido de los últimos años ha acabado en explosión. Su principal accionista, CriteriaCaixa (26,7%), está negociando con la Abu Dhabi National Energy Company (Taqa) su entrada en la compañía. La compañía emiratí mantiene conversaciones con los accionistas de Naturgy –CriteriaCaixa y los fondos CVC (20,7%) y GIP (20,6%)–, según ha confirmado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Si las negociaciones tienen éxito, Taqa debería lanzar una opa sobre la totalidad del capital de Naturgy, una empresa estratégica para España que el Gobierno controla estrechamente y en la que CriteriaCaixa, la holding La empresa liderada por Isidro Fainé, ha decidido reordenar las piezas del tablero.

Naturgy cuenta con cuatro grandes accionistas, uno con vocación industrial —CriteriaCaixa (26,7%)— y tres grandes fondos —CVC (20,7%), GIP (20,6%) e IFM (15%)—. Cada uno con sus intereses, su estrategia y su calendario. Dos de los grandes, CVC y GIP, llevan tiempo buscando la puerta de salida; El otro grande, IFM, que llegó gracias a una opa hace tres años, quiere mandar más, duplicar su peso en el consejo -de uno a dos escaños- y limitar el margen de maniobra del presidente ejecutivo, Francisco Reynés, nombrado en 2018. Un lío que dificulta la gobernanza y que ha obligado a CriteriaCaixa, la holding de participadas del grupo La Caixa, para actuar como hermano mayor.

El movimiento es una prueba más de que Reynés cuenta con todo el apoyo del mayor accionista, quien cuando ha sido necesario -y últimamente lo ha sido- ha publicado declaraciones explícitas en su apoyo, algo inusual. Fue en julio de 2023 y en abril de este año. Todo para abordar un problema de gobierno corporativo en el que se acumula ruido. No falta ningún elemento. El gigante financiero estadounidense BlackRock, con participaciones en Repsol, Enagás, Redeia, Santander, BBVA, Sabadell y ACS, ha comprado GIP por 11.400 millones en una operación que se cerrará a finales de año y cuyas consecuencias para Naturgy, según fuentes familiarizado con la situación. , están por determinar.

El frágil pacto de equilibrio de poder entre accionistas acordado hace dos años está en duda. La australiana IFM entró en la empresa a través de una convulsa opa parcial, condicionada por el Gobierno, que no cubría todos los objetivos. Se quedó en el 10,8% del capital y provocó un choque frontal con CriteriaCaixa. La entidad aumentó su participación para dificultarle a IFM la compra de acciones. Pese a todo, Naturgy reorganizó su consejo de administración a principios de 2022 para incorporar a IFM con un consejero y dar un asiento extra a Criteria para tener tres representantes. CVC y GIP tienen dos directores cada una, y también hay tres directores independientes y un director ejecutivo (el presidente del grupo, Francisco Reynés).

Empresa estratégica

Las antenas del Gobierno están desplegadas y centradas en Naturgy desde hace tiempo. Naturgy es una empresa estratégica para el país. Suministra un tercio del gas natural que se consume en España, controla el 49% del gasoducto (Medgaz) con Argelia -accionista con un 4,1% a través de Sonatrach- y está permanentemente bajo la lupa. El Gobierno sabe -como lo saben directivos y accionistas- que desde el punto de vista del gobierno corporativo la resolución de un problema empresarial está pendiente. El Ejecutivo desconfía de los fondos y se opone a la fórmula básica de los manuales empresariales para extraer el máximo valor de una empresa: dividirla y venderla por partes. En Naturgy, el plan de escisión -cuestionado públicamente por la vicepresidenta Teresa Ribera- se llama Plan Géminis. Fue aprobado hace más de dos años por el consejo y la junta, pero está paralizado. Por la situación de los mercados y la oposición del Gobierno. Geminis contemplaba la división del grupo en dos sociedades: una con los activos regulados de gas y electricidad (infraestructuras de red) en España y el resto de países en los que está presente y otra, con los negocios liberalizados (generación, tanto convencional, como energías renovables y comercialización y servicios de energía). La posición de la empresa es pragmática: Gemini es un proyecto que tiene todo el sentido estratégico, pero no se dan las condiciones para ejecutarlo.

Con los mercados en vilo por la situación internacional y la inestabilidad de los precios de la energía, los analistas se preguntan si los directivos de Naturgy, con Reynés al frente, podrán cumplir los planes previstos, centrados en la transición energética y las renovables, ¿o han pecado? de optimismo. El análisis de Bankinter, firmado por Arantzatzu Bueno, pone el foco ahí. Bueno observa “un entorno menos favorable para los precios del gas y la electricidad de lo previsto en el Plan”, lo que lleva a “estimaciones más conservadoras”. El análisis precisa que el precio del gas es de 23 euros/MGW frente a los 55 euros y 47 euros del plan de Naturgy para 2024 y 2025 respectivamente. El consumo de gas natural en España tampoco va bien. Se redujo un 11% en 2023, cuando alcanzó los 323.753 gigavatios hora (GWh), según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).

Eso sí, las dudas cotizan en bolsa. Con los mejores resultados de la historia en 2023 -1.986 millones de beneficio neto, un 20% más que el año anterior-, Naturgy perdió un 25% en el año -hasta la publicación de las conversaciones con Taqa- y un 17% en los últimos cinco ejercicios. La compañía también reconoce que la cotización de la compañía se ha visto lastrada en los primeros meses del año por su exclusión de los índices MSCI. Es un punto serio. Los índices MSCI son elaborados por MSCI (antes Morgan Stanley Capital International) y están compuestos por una serie de valores de referencia que, en conjunto, reflejan la evolución de los mercados más importantes del mundo. La opa de IFM y la estructura accionarial han dejado el capital flotante, el capital negociable en el mercado, en apenas un 13%, lo que ha provocado la salida de los índices MSCI. Muchos inversores cuyas operaciones están indexadas a estos índices han vendido.

A pesar del ruido, la empresa y sus directivos utilizan números como material aislante. Naturgy registró en 2023 el mejor año de su historia a pesar del descenso de los precios de la energía y la alta volatilidad del mercado, con un importante incremento de su resultado bruto de explotación (ebitda) que alcanzó los 5.475 millones de euros (un 11 % más). Todo ello basado en la mejora de márgenes en electricidad y gas, las revisiones de las tarifas de red en Latinoamérica y la nueva capacidad en renovables. Naturgy, precisa la compañía, mantiene su apuesta por las renovables con 6,5 GW en operación a cierre de 2023 (+18%). “De cara a 2024 y 2025”, afirma Ángel Pérez, analista de Renta 4, “esperan que entren en funcionamiento 1,2 GW y 2,3 GW de capacidad adicional respectivamente”. En general, se trata de buenos números que han permitido a la compañía, entre otras cosas, afrontar las inversiones -3.000 millones- y el dividendo -1.634 millones- sin sudar.

Pero las empresas no viven en el pasado. Y este año va a ser difícil. Naturgy no está cuantificando de momento sus objetivos de resultados para 2024 debido a la extrema volatilidad de los mercados energéticos y también a la inesperada climatología. El análisis de Bueno (Bankinter) muestra cómo el consenso de los análisis anticipa una posible caída del resultado bruto EBITDA de hasta el 11%, lo que lo situaría en 4.888 millones. En cualquier caso, el movimiento de CriteriaCaixa deja fuera de lugar, obsoleto, algunos de los medios de presión interna utilizados por los fondos, como la elección de un consejero delegado para “acompañar” a Reynés —no está sobre la mesa en estos momentos, dicen— . Las fuentes consultadas —o la revisión del salario del primer ejecutivo—5,86 millones en 2022 y 5,47 millones en 2023—. La asamblea celebrada en abril aprobó los sueldos de los directores de la empresa, con el 76% de los votos a favor. Continuará.

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