El fuego frío que arde en sus cuentos

El fuego frío que arde en sus cuentos
El fuego frío que arde en sus cuentos

Ditlevsen: El fuego frío que arde en sus cuentosÉL

Hay vídeos en Youtube donde la imagen es una chimenea en la que el fuego va consumiendo lentamente la leña mientras se escucha crepitar las llamas. Podría ser ideal para los meses de invierno, el problema es que no calienta y lo que quema es el frío. Digamos que algo parecido ocurre en los cuentos que la reconocida escritora danesa Tove Ditlevsen (1917 – 1976, Copenhague) nos cuenta en ‘Felicidad perversa’ que publica estos días Seix Barral, donde recopila dos libros de cuentos, y que a través de la frase De uno de sus cuentos surge un mensaje de la autora: «(…) el odio es tan sin sentido como el amor. Aunque su fuego es frío, su quemadura duele igual. Y a veces el incendio en el hogar puede parecer un vídeo de YouTube. Otra frase ilustrativa es “Helga siempre había esperado de la vida –contra toda lógica– mucho más de lo que ésta podía darle”, con este comienzo comienza el primer cuento ‘El Paraguas’, con el título homónimo del mismo libro de Ditlevsen publicado para la por primera vez en 1952, y que ahora se publica en España junto con ‘Felicidad perversa’ (1963) en la misma edición. Es un libro que recoge historias psicológicas de una de las grandes escritoras danesas, y en 2021 Seix Barral ya había publicado ‘Trilogía de Copenhague’, y en 2023 su novela ‘Los Rostros’.

La autora, a través del género narrativo del cuento, nos muestra conflictos humanos que ella convierte en conflictos literarios, podríamos decir, ¿son historias que parecen reales o realidades que parecen cuentos? Esta finura caracteriza a Ditlevsen, y también sirve para proporcionarnos una visión crítica de la sociedad respecto al rol, en algunas de estas historias, al que muchas mujeres se veían obligadas, de una forma u otra, por cuestiones relacionadas con el rol. de género, o incluso relaciones de pareja, que podríamos decir emocionalmente abusivas, pero también, en otros casos, narra situaciones familiares complicadas, basta poner como ejemplo el desenlace de un divorcio en ‘Una mañana en un barrio residencial’ o en ‘La vida testaruda’, donde una mujer queda embarazada de un hombre casado al que sólo le interesa mantener intacta “la fachada del bienestar burgués y la vida familiar”, mientras ella tiene que decidir si quiere tener el hijo.

En estos relatos de tradición chejoviana encontramos personajes con vidas castigadas por los conflictos que los atenazan, y aunque hoy en día parece que es habitual que los escritores utilicen un narrador de personajes, Ditlevsen escribe de forma clásica, en el sentido de utilizar un personaje omnisciente. Narrador donde predomina el estilo directo, y el giro en la trama para desatar el final de la historia con un hábil ritmo narrativo cuyo lenguaje limpio sirve quirúrgicamente como herramienta para penetrar en la psicología de los personajes y enfocar sus conflictos como algo universal. a través de una literatura que aún hoy, cuarenta y ocho años después de su muerte, se sitúa por encima de otros escritores vivos del género del cuento.

  • Tove Ditlevsen
  • Editorial: Seis Barral
  • Traducción: Blanca Ortiz Ostalé
  • 256 páginas
  • Precio: 19,90€

Sin embargo, hay una historia que destaca por encima de las demás, es la que da título a este volumen, ‘Felicidad perversa’, donde, distinguiéndose del resto de historias que componen este libro, Ditlevsen utiliza un narrador protagonista, un adolescente a punto de morir. cumpliendo dieciocho años, quien, por su deseo de liberarse de lo que le oprime en su hogar familiar y de sus inquietudes literarias, “lucha por todo lo que le importa” como dice la leyenda de una costurera de nácar que cita la protagonista .

Es inevitable cuando se piensa en la literatura danesa recordar a otra mujer, la extraordinaria Karen Blixen, una mujer libre que a través de sus memorias nos contó su aventura en África, interesándose por la población local en las últimas décadas del colonialismo, y su relación amorosa. con el británico Denys Finch-Hatton, una historia inmortalizada en una de las grandes conexiones entre cine y literatura, la magnífica película del director Sydney Pollack, ‘Memorias de África’. Sin embargo, la comparación entre Karen Blixen y Tove Ditlevsen, a pesar de que ambas transmiten, cada una a su manera, una reivindicación de la mujer contemporánea, es desigual al provenir de mundos diferentes, por un lado la aristocracia de Blixen y por el otro la El mundo laboral de Ditlevsen. La autora de ‘Felicidad perversa’, que por motivos económicos no pudo terminar sus estudios, acabaría sus días con una ingesta fatal de somníferos, un triste final de autólisis trágicamente compartido con otros grandes de la literatura del siglo XX como Virginia Woolf o Ernest Hemingway. Ditlevsen tuvo una vida complicada, creció en un barrio obrero de Copenhague, donde la literatura le permitió escapar de las dificultades de su entorno social, duro para un espíritu sensible, como describe en su ‘Trilogía de Copenhague’.

 
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