Los libros “todavía tienen mucho que decir” – .

Los libros “todavía tienen mucho que decir” – .
Los libros “todavía tienen mucho que decir” – .

Por Laia Mataix Gómez |

Bogotá (EFE).- El éxito mundial le llegó inesperadamente a la escritora española Irene Vallejo con la publicación del premiado ensayo ‘El infinito en un junco’, que “no parecía destinado a recibir esa acogida y generosa hospitalidad”, algo que interpreta como una prueba de que “los libros todavía tienen mucho que decir” y alimenta su “optimismo incombustible” sobre el mundo literario.

Vallejo, una de las protagonistas de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) donde pronunció el discurso inaugural, describe su éxito en una entrevista con Efe: “Ha sido la gran sorpresa y el descubrimiento inesperado que me han dado mis libros”.

“Nunca pensé ni remotamente que ese libro que escribí al salir del hospital donde estaba internado mi hijo, que nació con graves problemas de salud, ese libro excéntrico y demente, en contra de todas las recomendaciones del mercado” fuera el fenómeno en el que se convirtió. , pero es un mensaje de que, en la sociedad de la pantalla, los libros “son un contrapeso en muchos sentidos”, dice.

La escritora española Irene Vallejo habla durante una entrevista con EFE el 16 de abril de 2024 en Bogotá (Colombia). EFE/Carlos Ortega

“Cuando lo escribí estaba muy convencido de que mi pasión por la lectura era una excentricidad, que eran pocos los de este tipo de lectores impenitentes y emboscados, y me habían convencido de ese discurso apocalíptico del fin de la lectura. ” , pero la pasión por ‘Infinity in a Reed’ ha sido “una hermosa demostración de lo equivocadas que son esas predicciones”, añade.

Vallejo no abandona su optimismo, asegura que “hay motivos”, sobre todo “en momentos convulsos y desconcertantes en los que la realidad resulta confusa y desconcertante” ya que resurge “un apetito especial por entender qué nos pasa, de dónde venimos”. , que “nos ha traído hasta aquí”.

Los libros en la selva.

Vallejo llegó a Colombia a principios de semana para viajar al selvático departamento del Chocó de la mano de la también escritora Velia Vida, quien en su tierra natal tiene un programa de promoción de la lectura.

“En un territorio donde normalmente no llegan los libros y no hay mucho acceso a la cultura, ella realmente armó una red de promotores y mediadores, lleva libros en los ‘motetes’”, unas cestas con mandarinas y obras para distribuir en escuelas y hogares.

Esta experiencia, recuerda Vallejo, tiene una estrecha relación con la historia de ‘El infinito en un junco’: “Ahí es donde toma cuerpo y rostro humano, quería ver este laboratorio y este experimento de cómo impacta el contacto en la vida de estos niños. con libros y la posibilidad de escribir”.

La escritora española Irene Vallejo habla durante una entrevista con EFE en Bogotá (Colombia). EFE/Carlos Ortega

“Los niños prepararon presentaciones, representaciones teatrales, compusieron sus propios poemas y variaciones del libro y eso me emocionó porque nunca hubiera pensado que lo que escribí podría cruzar océanos y llegar a las orillas del río Atrato”, dice Vallejo.

En el viaje a Quibdó, capital del Chocó, y en un recorrido por el río Quito Vallejo vio cómo “los libros forjan comunidades y unen a las personas”, encontró “un motivo para esperar que los niños hablen con naturalidad sobre los libros y la escritura (…) que Ya no sienten que los libros les son extraños”.

En ese sentido, subraya esa sensibilidad “hacia todo lo que no ocupa un espacio central, los lugares donde los libros tienen más dificultades para llegar, las bibliotecas más remotas, las librerías y editoriales independientes”, donde se desarrolla la aventura de ‘Infinito en un junco’. .

Irene Vallejo: una exploradora innata

Si algo caracteriza la escritura y la obra de Vallejo, además de rendir homenaje a personajes e historias del pasado, es la exploración y la experimentación; novelas con ideas cercanas al ensayo y ensayos muy narrativos.

“Me gusta explorar tierras fronterizas (…) Me gusta sorprender a los lectores haciendo algo que no es exactamente lo que esperarían”, afirma el escritor, que ya tiene en el horno otro “experimento híbrido entre géneros”.

Vallejo finaliza su visita a Colombia con el abrazo de sus lectores y con un libro de Arnoldo Palacios, ‘Las estrellas son negras’, en su mesita de noche.

Y aunque le encantaría viajar al pasado y codearse con los protagonistas de sus obras, tiene claro que sería con billete de vuelta porque todas sus pasiones, como escribir y leer, “habrían sido muy difíciles para una mujer para ejercer en otra época”. .

 
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