“Hay drama, absurdo y también ternura” – .

“Hay drama, absurdo y también ternura” – .
“Hay drama, absurdo y también ternura” – .

Este jueves se estrenó “El que baila Pasa”, el documental del cineasta Carlos Araya Díaz.

La película observa con distancia, ironía y reflexión las vivencias de los chilenos durante el estallido social, deambulando entre el drama, el absurdo, la ilusión y el fracaso que emergen de los registros ciudadanos realizados durante las manifestaciones de 2019.

A través de una mezcla de documental, ficción y ensayo, Araya y la coproductora María Paz González construyen la historia de un ser del más allá que regresa a Chile durante 2019 y se encarna como un trabajador que sueña con un estallido social.

Gracias a Miradoc, “El que baila pasa” está disponible en salas de Iquique, Antofagasta, Copiapó, Ovalle, Valparaíso, Los Andes, Santiago, Concepción, Valdivia, Puerto Varas, Puerto Montt, Coyhaique y Punta Arenas (buscar por ciudad AQUÍ).

“Durante las primeras semanas del estallido social estuve recopilando las imágenes que iban apareciendo en las redes sociales, sin saber muy bien si iban a servir de película o no”, recuerda Araya.

“Un tiempo después me di cuenta de que en esos discos había algo más complejo y más interesante de lo que se podía hacer desde el cine profesional. En estos discos se hizo evidente la huella de estas personas en cuanto a lo que decidieron grabar, incluyeran o no sus voces. Hay muchos registros en la película donde las personas se convierten en una especie de cronistas de lo que está sucediendo, también con diferentes puntos de vista”.

La película da espacio no sólo a registros “centrales”, sino también “al costado, por ejemplo aparece una pelea entre dos vecinos en Lo Barnechea, hay un vecino que le dice que se vaya a protestar a otro lado, vaya a Maipú, ahí donde queman las papas, entonces en esta película también aparece lo regional, aparece el norte y el sur”.

En el caso del director, vivió el estallido en Santiago.

“Soy de Calama, pero vivo en Santiago y recuerdo perfectamente ese día, estaba con mi hija, fui a buscarla a su jardín, no hubo movilización, tuve que cruzar la Alameda en brazos con ella . Entonces se mezcla la cuestión de aprender a ser padre”.

Además, la película permite mirar ciertas obras del pasado del cine chileno, como cortometrajes de Pedro Chaskel, también hay fragmentos de Raúl Ruiz, “pero también mirados desde la estética de las redes sociales, es decir , desde el marco vertical”.


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