mentiras, sorpresas y la historia de un vínculo que se desgasta con la política

mentiras, sorpresas y la historia de un vínculo que se desgasta con la política
mentiras, sorpresas y la historia de un vínculo que se desgasta con la política

Antes y después de asumir, cuando le preguntaron a Javier Milei quién era su mejor amigo en el Gobierno, no dudó en responder: “Nicolás Posse”dijo, de inmediato, lo que generó sorpresa fuera del universo libertario que había oído hablar de su relación con el ministro del Interior, Guillermo Francos, quizás el de mayor experiencia en política, o con la abogada Sandra Pettovello, su amiga y confidente. Para quien el Presidente creó un mega ministerio en Capital Humano que monopoliza áreas -y casillas- sensibles que entiende deben ser protegidas de tentaciones y sobre las que quiere tener la custodia absoluta.

Milei consideró a Posse tan fundamental que aceptó la condición que le puso para aceptar ser su Jefe de Gabinete: “No voy a los medios, no doy entrevistas y no hablo mal”fue la condición que puso el ex ejecutivo de empresas como Molinos, Red Bull y Aeropuertos Argentina 2000. En medio de las versiones que en ese momento surgieron desde distintos nombres fuera de La Libertad Avanza, Milei concedió una cláusula prohibitiva para el puesto de Jefe de Gabinete que suele actuar como fusible de un Presidente. De hecho, durante los primeros seis meses de su administración, la voz de Posse no se escuchó hasta su primer informe al Congreso. Su bajo perfil mediático es similar al de Pettovello, lo que compensa con la cantidad de denuncias sobre corrupción del gobierno anterior que provienen de su ministerio y lo convirtieron, según el jefe de Estado, en una “máquina de destapar empleos peronistas”. ”.

Pero no fue su falta de exposición lo que determinó la tensión con Posse. Hoy, esa larga amistad que se remonta a los tiempos que compartieron en la Corporación América de Eduardo Eurnekian y en la que él aún era Jefe de Gabinete, de quien Milei destacó su “extraordinaria inteligencia”, atraviesa por un momento de extrema frialdad. Hasta el punto que el Presidente no quiere saber nada cuando dirigentes y gente de su entorno intentan acercar posiciones. “Esta fuera”resumió un estrecho colaborador del Presidente.

Incluso la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor todoterreno Santiago Caputo buscaron descomprimir la tensión, aunque no lo consiguieron. “No hay manera, cuando alguien empieza a hablarle de Posse se enoja y cambia de tema rápidamente”.Suma fuentes inobjetables de la Casa Rosada.

Hay voces que aseguran que la tensión es tal que Milei y Posse ya no se hablan. Otros rectifican: “Hablan lo justo y necesario”.

Esto sucedió hace mucho tiempo, como pudo reconstruir ahora. Clarín. Hace al menos dos meses, cuando aún no habían estallado los disturbios, ministros y funcionarios fueron sorprendidos por una escena que se repitió: en respuesta a algunas intervenciones de Posse, Milei mostró mucha molestia. Coincide, precisamente, con la etapa en la que el Presidente comenzó a señalar en público que su “tríada de poder” la integraban su hermana Karina y Caputo, dejando fuera al Jefe de Gabinete.

Los motivos del enfado varían según los interlocutores que conocen detrás de escena. Son pocos los que afirman estar al tanto del complot.

La versión “oficial” señala ciertas diferencias en el estilo de gestión y sostiene que el Presidente prefiere más intensidad y rigor en el gobierno. Es una manera que apelan a desmentir el ruido que se escucha en la intimidad.

El primer llamado de atención fue la salida de Guillermo Ferraro de Infraestructura. Tuvo cortocircuitos con la persona que había propuesto para ese cargo: el ministro bloqueó los nombramientos que le solicitaba el jefe de Gabinete en consejos de administración de empresas en las que el Estado tiene participación. El resultado fue su despido y la explicación no convenció a nadie: lo acusaron de filtrar Clarín el detalle de una reunión de Gabinete. Con el tiempo, el Presidente se dio cuenta de que era una excusa y que alguien le había mentido.

A esto se sumó otro momento crítico que enfrentó el Gobierno, cuando en marzo se implementó un aumento del 48% en los salarios de ministros y otros altos funcionarios. El Presidente despidió al secretario del Trabajo, Omar Yasín, por el “error” de la resolución que habilitó este aumento, en plena etapa de ajuste, porque lo señalaron como el responsable de la medida.

Semanas después, terminó de descifrar que él había sido el chivo expiatorio para delimitar la responsabilidad del Jefe de Gabinete; donde había cocinado el texto. Para exculpar al jefe directo de Posse, Armando Guibert asumió la responsabilidad y dejó su cargo como secretario de Transformación del Estado y Función Pública. “Javier lo aceptó pero no olvidó que ya le había mentido una vez”destaca una fuente sumamente confiable de los hermanos Milei.

Guibert no se quedó sin trabajo porque días antes había asumido como director del Banco Nación, modalidad que se repite en varios funcionarios que responden a Posse, quien se encargó de sobrepoblar con sus tropas ministerios y empresas estatales. En algunos casos, a diferencia de Guibert; El funcionario trabajó “ad honorem” en el cargo político de tal manera que pudo recibir un salario en la firma estatal, donde suelen pagar mejores honorarios.

Fueron movimientos que inicialmente fueron vistos como una muestra del poder de Posse pero que a medida que avanzó la gestión se sumaron reproches.

A Milei, y especialmente a Karina, les resulta sumamente molesto cuando las tropas se desvían de la esencia de austeridad que el espacio proclama en público.

A oídos de ambos también llegaron ciertos malos manejos en torno a la Agencia Federal de Inteligencia, dirigida por Silvestre Sívori, un hombre impuesto por Posse. No se descartan cambios en la zona.

No en vano, como dijo. ClarínMilei advirtió a sus tropas que sería implacable con quienes atizaban asuntos internos en el Gobierno: “Quien hace una operación, yo la hago.”.

El tema genera malestar dentro del Gobierno porque nadie se atreve a impulsar la salida de Posse, tomando en cuenta la relación que los unía. Nadie se atreve siquiera a responder a los rumores sobre posibles sustitutos de Posse. Ministros como Francos y Patricia Bullrich (Seguridad), que buscan dar el salto, cuidan sus apariciones mediáticas.

Los otros dos nombres que se barajan, Martín y Eduardo “Lule” Menem, enfrentan versiones que surgen desde sectores de la oposición, aprovechando su buena sintonía con Karina, “El Jefe”. Dicen en Casa Rosada que se cuidaron de desmentir los rumores que los mencionaban a ellos con posibilidades de desembarcar en lugar de Posse.

“Los rumores de que hay uno u otro provienen de la oposición. El único que Javier confirmó para ingresar es (Federico) Sturzenegger”, aclara un importante espada con acceso al despacho presidencial. Sobre esto último, afirman que no implica que Luis “Toto” Caputo (Economía) o el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, vayan a dejar sus lugares: el ideólogo de la Ley de Bases asumirá un nuevo ministerio que estará a cargo de la implementación de la amplia reforma del Estado que propone el proyecto.

Con todo; Desde sectores de la oposición atribuyen las versiones a Menems.

Asimismo, en el Gobierno la intención es descomprimir las tensiones hasta que la Ley Base tenga “un resultado”, como dijo Milei. Por lo tanto, Adorno, otro que parece que tiene posibilidades de aterrizar en PosseTuvo que hacer un enorme esfuerzo para descomprimir la situación del jefe de Gabinete: cuando fue consultado en la rueda de prensa de este viernes, puso al mismo nivel el caso del resto de ministros y descartó enfado por parte de el presidente. “Todos son supuestos mientras un funcionario permanezca en el cargo”, afirmó. Y señaló que no hay nada definido: “Algún cambio habrá cuando el Presidente tome una decisión”.

 
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