¿Hasta cuándo se aplazarán las subidas de tarifas de luz y gas? – .

El aplazamiento de las subidas previstas para mayo en los tipos impositivos de la electricidad, el gas y los combustibles decididas por el Gobierno implicará mayores gastos para el fisco y menores recaudaciones.

El Ministerio de Economía sitúa la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec de abril en la zona del 9% mensual que, de confirmarse, sería la primera vez que el indicador viaja por debajo de los dos dígitos en cinco meses. Para mayo, la expectativa oficial es que el incremento del IPC se ubique por debajo del 6% mensual.

Para sostener esta caída se “lanzaron” aumentos previstos que, en principio, deberían aplicarse en los próximos meses.

Canasta energética

En el Ministerio de Energía, que encabeza Eduardo Rodríguez Chirillo, habían anunciado que quedaron suspendidos los mecanismos de actualización mensual que debieron entrar en vigencia desde mayo para sostener los ingresos de distribuidoras y transportistas en términos reales.

Representaron un impacto cercano al 5% en las facturas finales de luz y gas, muy inferior al 150% y 450%, respectivamente, que acumulaban desde enero. No hubo detalles sobre cuándo se reanudará el esquema de indexación.

Es en este marco que la implementación de la eliminación de subsidios a la electricidad y al gas, en base a la implementación de la Canasta Energética Básica (CBE), podría retrasarse hasta julio según fuentes oficiales que siguen de cerca el tema.

Ahora están trabajando en un plan de “subsidios específicos” que es, en resumen, una eliminación de subsidios “más progresiva” de lo planeado originalmente. Si bien apenas comienza el análisis de cómo llevarlo a cabo, esto implicará nuevos aumentos en las tarifas de la energía, especialmente para algunos sectores de clase media.

Fundamentalmente, el foco está en los casi 7 de cada 10 usuarios que corresponden a segmentos de ingresos medios y bajos, que pagan menos del 5% del costo de la energía eléctrica y alrededor del 20% en el caso del gas.

Gasolina y diésel

El Gobierno no descarta volver a aplazar el aumento del Impuesto a las Transferencias de Combustibles Líquidos (ICL), que originalmente se iba a aplicar en mayo y ahora se ha trasladado a junio. Para julio está previsto otro aumento, que también está en revisión. Sucede que la actualización del impuesto se traslada a las gasolinas y diésel en surtidores -de YPF, Shell, Axion y Puma Energy- con efectos de primer y segundo round sobre la inflación.

En paralelo, las petroleras observan que desde enero se ha producido un retraso en sus precios en términos reales. Por eso el miércoles pasado avanzaron con un aumento promedio del 4% para buscar “recomposición” y trasladar la caída del dólar oficial, del 2% mensual, con el horizonte, ahora más lejano, puesto en alcanzar valores internacionales.

El pasado jueves, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial el Decreto 375/2024 en el que pospuso al 1 de junio la actualización del ICL prevista para mayo “con el fin de estimular el crecimiento de la economía garantizando una senda fiscal sostenible”. Lleva la firma del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Nicolás Posse y el ministro de Economía, Luis Caputo.

El aumento contemplaba la inflación en el último trimestre de 2023, como parte del camino oficial para recuperar la recaudación tributaria tras el congelamiento aplicado durante la presidencia de Alberto Fernández. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) estimó en su último informe que el aumento del impuesto a la cantidad fija de $70 de $132 por litro a $202 debería aplicarse en mayo, es decir, un salto del 53%. Eso se trasladó a junio.

Al aumento del ICL que se trasladó a junio se sumará el que debería aplicarse en julio según lo previsto en la regla de actualización tributaria trimestral, al que se le aplicaría el IPC del primer trimestre de 2024. Por eso no se descarta volver a diferir el aumento. “La decisión dependerá de la evolución de la inflación en abril y mayo”, se limitó a comentar una fuente oficial.

“Efectivamente, el 1 de julio el impuesto debería subir 51,6%, ascendiendo a $306 por litro”, mencionó Iaraf en caso de que se sume el cupo que ahora se trasladó a junio.

Fuente: Infobae

 
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