la historia de Sara Facio y María Walsh – .

la historia de Sara Facio y María Walsh – .
la historia de Sara Facio y María Walsh – .

Sara Facio mira, en 2018, una foto en la que está con María Elena Walsh.

En privado, Sara Facio Habló de su relación con María Elena Walsh con calma, serenidad, como si no fuera nada del otro mundo y no hubiera nada en particular que destacar. Esta mujer nacida en 1932 hablaba con una sonrisa cariñosa y cierto pudor. No eran tiempos de matrimonio igualitario y los amantes solían llamarse “amigos”. “Amigo mío”, dijo, y entendió.

Así lo afirmó hace unos meses la Fundación María Elena Walsh, cuando afirmó que facio Había impulsado esa institución “en agradecimiento por el legado recibido de su gran amigo y compañero de toda la vida”. Desde hace un mes la Fundación se llama “María Elena Walsh-Sara Facio”. Juntos de nuevo.

Amigos, colegas. En la entrada de Wikipedia para Sara Facio -que fue actualizado este martes con su muerte-, la enorme autora de tantas canciones, poemas y cuentos figura como “Pareja”. Sin tantas vueltas. Lo mismo dice en la entrada de María Elena.

Sara Facio y María Elena Walsh -así decía facio– Se conocieron mucho antes de que comenzara su historia de amor. Treinta años antes, calculó, aunque lo que se sabe es que se vieron en 1955 en París y se reencontraron diez años después en Buenos Aires. Y que luego durante treinta años estuvieron juntos. Dos talentos, dos personalidades. Hay fotos preciosas de María Elena tomadas por Sara. Y algunas –o, al menos, algunas que son públicas– de ambas cosas juntas.

Sara Facio, frente a una foto que le tomó a María Elena Walsh

Modestia, dijimos. Aunque Sara Facio era una figura cultural por derecho propio, no quería que nadie creyera que estaba “montando” hacia la fama de su pareja. Si la acompañaba a un evento público, normalmente se sentaba en otro lugar.

Quizás por eso quien nos contó todo ese vínculo, quien lo puso en cartas que se imprimieron y dieron la vuelta al mundo, fue María Elena Walsh. Lo hizo en su libro autobiográfico Fantasmas en el parque. Allí Sara es un personaje cotidiano. Prepara fideos cuando vienen amigos, atiende a algunos invitados que no se portan bien con “un truco psicológico, según su costumbre angelical”, cuida a su hermana. María Elena Cuando ella enferma, él la acompaña en un viaje a Punta del Este – ¿será ese de la hermosa foto del pie de Sara frente al mar? -, hablan de novelas, se visitan juntos. En algunos párrafos, Walsh la llama “Sarita”. No es fácil imaginar a esa mujer en diminutivo, es el lenguaje del cariño.

Y en un diálogo, una amiga le dice que la verdadera hermana de Walsh es Sara. Porque han vivido juntos durante tantos años. Entonces el autor de La tortuga Manuelita, La marcha de Osías, Como la cigarra y Desventuras en el país del jardín de infantes dice que no. No, no, hermana no. Así lo escribe ella:

— Tu verdadera hermana es Sara, viven juntas desde hace unos treinta años.

– Gracias a Dios. Pero ella no es una hermana en absoluto. es mi gran amor, ese amor que no se desgasta sino que se transforma en perfecta compañía. A veces la obligué a actuar como madre, pero no por mi voluntad sino por algunos contratiempos que pasé, de los cuales otra persona habría huido, incluyéndome a mí. Pero ella se convirtió en Santa Sarita.

[”Fantasmas en el parque” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]

Santa Sarita era una viuda tranquila, elegante y sonriente en el velorio de María Elena Walshdonde -vestida con chaqueta negra y pantalón blanco- atendía a quienes llegaban con una sonrisa y recibía el pésame.

“Ella Es más que una parte de mi vida.. Todo en ella es poesía, incluso cuando habla es poesía, es un acontecimiento inigualable. Como artista creo que es un ser único”, escribió Facio en 2010, cuando Walsh estaba vivo -murió en 2011- y estaba a punto de cumplir 80 años.

Y ocho años después, cuando la poeta habría cumplido 89 años, su amante publicó una foto que le había tomado andando en bicicleta y dijo: “Esa foto fue portada de la revista La Nación en 1971: era la primera vez que el diario ponía en portada a un personaje argentino”. Y recordó que la toma era casi una instantánea: “La original es en colores. Ella andaba en bicicleta. Le pedí que se quedara ahí, que le iba a tomar una foto. “Ella se está riendo mucho, fue algo muy espontáneo”. Un paseo en bicicleta, cosas de caminar por la vida con alguien.

María Elena Walsh en Pasteur, año 1971, durante el rodaje de “Juguemos en el mundo” (Foto: Sara Facio)

“¿Que quieres saber?” preguntó. Sara Facio hace años a un periodista, en un almuerzo privado. Sí, el periodista, más joven, quiso saber cómo había sido eso, cómo habían enfrentado un amor entre dos mujeres cuando esas relaciones estaban censuradas, cómo habían enfrentado los prejuicios y el mundo.

Sara la miró con calma. Nada de epopeya. Como si ella no fuera nada especial y no hubiera nada en particular que destacar. O como si el periodista no supiera que los buenos amores arrasan con todas las imposiciones y marcan la ley.

 
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