Exitoso debate sobre EII reúne a pacientes y de la Facultad de Medicina – .

Exitoso debate sobre EII reúne a pacientes y de la Facultad de Medicina – .
Exitoso debate sobre EII reúne a pacientes y estudiantes de la Facultad de Medicina – .

La investigación en enfermedades inflamatorias intestinales (EII) es fundamental, ya que busca no sólo comprender mejor los mecanismos subyacentes que causan la enfermedad, sino también desarrollar tratamientos más eficaces y personalizados para los pacientes.

la doctora Esther Torres, directora del centro de Enfermedades Inflamatorias Intestinales-UPR y presidenta de la Fundación Esther A. Torres para Enfermedades Inflamatorias Intestinales (FEAT), Angélica Quiñones, Jesús Rivera Román y Daniel Pérez Cordero; de medicina. Foto: Fundación Esther A. Torres de Enfermedades Inflamatorias Intestinales.

El Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM) organizó recientemente un conversatorio con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Inflamatorias. Intestino. Dirigido por la Dra. Esther Torres, profesora de la Facultad de Medicina, este evento contó con la participación de estudiantes de medicina quienes, a su vez, contaron su experiencia como pacientes con enfermedades inflamatorias del intestino.

Enfermedades inflamatorias de la intestinocomo la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son trastornos complejos caracterizados por una inflamación tracto gastrointestinal persistente. “Estas condiciones tienen una base de predisposición genética; Estas no son enfermedades hereditarias. En ocasiones los genes varían y predisponen a una respuesta inadecuada del sistema inmunológico. Hasta la fecha se han descrito 240 variantes genéticas asociadas a estas enfermedades”, explica la doctora Esther.

¿El microbioma intestinal no equilibrado podría estimular correctamente el sistema inmunológico?

El microbioma intestinal está formado por billones de bacterias y otros microorganismos que residen en nuestro tracto digestivo. Estos microorganismos desempeñan funciones fundamentales en la digestión, la producción de nutrientes, la protección contra patógenos y la regulación del sistema inmunológico.

En personas con enfermedades inflamatorias del intestino (EII), al igual que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, el microbioma suele estar desequilibrado, una condición conocida como disbiosis. Este desequilibrio en el microbioma implica una reducción de la diversidad y cantidad de bacterias beneficiosas, junto con un aumento de bacterias potencialmente dañinas. Asimismo, “no sólo no podrá defenderse de las bacterias, sino que no estimulará adecuadamente el sistema inmunológico”. explicó el especialista.

Un punto crucial abordado en la conversación fue el impacto de los factores ambientales, en este caso, el uso de antibióticos durante la infancia, la Dra. Esther sostiene que “los antibióticos afectan el microbioma. Los niños que han recibido antibióticos durante la infancia son propensos a desarrollar esta enfermedad”. Esta interacción entre la predisposición genética, los factores ambientales y la salud del microbioma es fundamental para la comprensión y el tratamiento de las enfermedades inflamatorias del intestino.

Puedes ver el programa completo aquí.

Se realizan nuevos estudios para las enfermedades inflamatorias intestinales

Investigación en enfermedades inflamatorias del intestino (EII) es esencial para avanzar en la comprensión y el tratamiento de estas condiciones complejas y debilitantes. A través de la investigación, buscamos no sólo comprender mejor los mecanismos subyacentes que causan la enfermedad, sino también desarrollar tratamientos más efectivos y personalizados para los pacientes.

“La esperanza es que la investigación nos ayude a identificar factores específicos en pacientes específicos y modular la enfermedad mediante intervenciones distintas a necesariamente los medicamentos que usamos hoy”. Comentó la Dra. Esther.

“Aunque dejes de soñar, un día podremos prevenir y decir ‘esta persona con este perfil genético, con este microbioma que tiene, está predispuesta a desarrollar esta condición’”.

Estudiantes del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR relatan sus experiencias como pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales.

Entre los participantes, Daniel Pérez Cordero y Angélica Quiñones contaron sus experiencias de cómo es el día a día viviendo con la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, respectivamente. Además, Jesús Rivera Román, estudiante de medicina y también paciente, ofreció una perspectiva única sobre cómo el estrés puede exacerbar los síntomas de estas enfermedades.

Daniel Pérez Cordero, quien fue diagnosticado con la enfermedad de Crohn En 2021 compartió su experiencia durante la conversación, ofreciendo una visión esperanzadora y práctica de cómo maneja su condición. A pesar de describir su caso como más leve, Daniel reiteró la importancia de aprender a vivir con la enfermedad y hacer ajustes conscientes en su vida diaria, especialmente en su dieta.

“Desde que me diagnosticaron aprendí a afrontar la enfermedad. Aprendes a identificar qué cosas debes evitar, especialmente con la comida”. explicó Daniel.

Su diagnóstico se produjo luego de experimentar importantes síntomas que lo llevaron a consultar a un gastroenterólogo. “Cuando tuve los síntomas fui al gastroenterólogo. Le realizaron todas las pruebas necesarias, como una colonoscopia y una endoscopia, y rápidamente comenzaron el tratamiento”, dijo.

Daniel también mencionó la importancia de las opiniones médicas y cómo decidió buscar una segunda opinión para confirmar su diagnóstico: “Busqué una segunda opinión, me diagnosticaron oficialmente cuando tenía 20 años”, dijo. “Como pacientes sabemos que hay personas que pueden tolerar más el dolor o disimularlo mejor, pero el dolor es algo que sólo uno puede clasificar”.

La adaptación es necesaria para controlar estas enfermedades.

Además, Angélica Quiñones abordó su lucha contra la colitis ulcerosa durante la conversación, detallando su experiencia desde el diagnóstico hasta cómo maneja actualmente su condición. Diagnosticada en julio del año pasado, Angélica enfrentó numerosos desafíos médicos y personales debido a su enfermedad.

“Empecé a tener síntomas como sangrado y mucho dolor en el estómago y no podía comer porque todo se sentía mal”, dijo Angélica. Inicialmente, su visita al gastroenterólogo no aportó respuestas claras, lo que llevó a una búsqueda continua de un diagnóstico correcto. “Fui al gastroenterólogo y no encontraron el diagnóstico. Entonces mi médico de cabecera me hizo una radiografía y se dieron cuenta de que tenía la intestino inflamado”, explicó.

La situación de Angélica se estabilizó cuando finalmente se hizo una colonoscopia. “Después de la colonoscopia me dieron medicamentos y todos los síntomas desaparecieron y pude continuar con mi segundo año de medicina normal”, compartió.

Sin embargo, Angélica visitó otro centro médico donde le hicieron otra colonoscopia y le diagnosticaron colitis moderada a severa. “Los esteroides no me hacían efecto y no podía dormir”, dijo.

Angélica destacó que los medicamentos que le recetaron están diseñados para modular la actividad del sistema inmunológico, un enfoque crucial para el manejo de su padecimiento.

Un diagnóstico preciso y un tratamiento eficaz para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Jesús Rivera Román, desde temprana edad, ha enfrentado los desafíos de vivir con una enfermedad inflamatoria intestinal. “Desde los 14 años, en noveno grado, me salieron ronchas dolorosas en el trasero, fue uno de los peores dolores que he experimentado en mi vida”, dijo Jesús. Después de ignorar inicialmente los síntomas, la situación empeoró rápidamente, lo que llevó a una intervención quirúrgica urgente. “Esa zona se hinchó bastante y me dolía mucho… Ese absceso lo tuvieron que sacar. Era como un grano y dolía mucho; No podía hacer mis necesidades, caminar, orinar o defecar”.

El dolor era tan intenso que Jesús se desmayó en una ocasión al intentar orinar. Su tratamiento comenzó en diciembre, bajo la dirección de un gastroenterólogo que había dado una conferencia sobre obesidad en su primer año de medicina. “Me trataron con medicación, tomando entre 10 y 12 pastillas al día. Sentía dolor de estómago todos los días, constantemente, y cada ocho días iba a que me inyectaran un suero”, explicó Jesús.

Durante diez años, Jesús estuvo bajo medicación, lidiando no sólo con síntomas físicos sino también con fatiga extrema. “Todo de diciembre a mayo mi enfermedad de Crohn se activó con dolor y malestar”. comentó él. Muchos de esos meses de diciembre tuvieron que someterse a una colonoscopia, y es precisamente por la cantidad de estrés que implican estos meses, al ser los periodos semifinales en la medicina, el estrés siempre puede activar este tipo de enfermedades inflamatorias.

 
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