Europa aprueba la vacuna que debería frenar la próxima pandemia

Europa aprueba la vacuna que debería frenar la próxima pandemia
Europa aprueba la vacuna que debería frenar la próxima pandemia

Tras el traumático azote del coronavirus, científicos y gobiernos de todo el mundo vigilan sin descanso cualquier amenaza que pueda dar lugar a una nueva pandemia. Y todas las miradas se han centrado en un sospechoso habitual: el virus de la gripe. Un motivo más para hacerlo es el peor episodio de gripe aviar jamás conocido, que aún continúa y que ha provocado la muerte de cientos de millones de aves desde 2021 y algunas infecciones preocupantes en especies de mamíferos. Muchos expertos temen que el patógeno mute y se adapte a los humanos. “Esta gripe aviar es una espada de Damocles que pende permanentemente sobre nosotros. No debemos descartarlo, porque puede convertirse en la próxima pandemia”, afirma Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la OMS.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) anunció la aprobación, el 22 de febrero, de una vacuna prepandémica que, si realmente se produce una crisis de gripe aviar, será una herramienta clave para afrontar la crisis y salvar millones de vidas. En realidad, existen dos fórmulas validadas por la agencia, aunque ambas pueden considerarse versiones ligeramente diferentes de un mismo fármaco. El primero, ya terminado y que podría fabricarse inmediatamente, se basa en un virus conocido que ya ha circulado entre las aves. La segunda, en cambio, es un futuro, una vacuna que se produciría siguiendo el mismo procedimiento, pero adaptada a la forma del virus que mañana provocará la pandemia.

“Se trata de un avance sustancial”, afirma Raúl Ortiz de Lejarazu, director emérito del Centro Nacional de Gripe de Valladolid. “Tener estas vacunas ya aprobadas nos permitirá reaccionar casi de inmediato ante una posible pandemia, lo que permitirá una respuesta temprana en comparación con el coronavirus. Además, es una vacuna novedosa por su sistema de producción, que utiliza el cultivo del virus en células y no en huevos, lo que le confiere una gran ventaja técnica y logística”, afirma este experto.

La primera de las dos vacunas aprobadas por la EMA se llama Celldemic. “Se basa en una cepa de gripe aviar que circuló en pavos en 2005 y que provoca una respuesta inmune muy eficaz frente al virus que circula actualmente”, explica Inmaculada Casas, jefa del laboratorio de virus respiratorios y gripe del Centro Nacional de Microbiología (CNM).

La vacuna utiliza dos proteínas de la superficie del virus llamadas hemaglutinina y neuraminidasa, que son las que en sus múltiples combinaciones -hay 18 tipos de la primera y 11 del segundo- forman los diferentes tipos del patógeno y les dan su nombre (H5N1 en el actual virus de la gripe aviar). Son estas proteínas, llamadas subunidades, las que desencadenan la respuesta del sistema inmunológico.

Ya existen vacunas veterinarias para aves contra la actual gripe aviar, pero esta es la primera aprobada que protege a los humanos. Según la EMA, “está destinado a la inmunización durante brotes de gripe procedente de animales, incluso cuando las autoridades de salud pública anticipan una posible pandemia”. “El objetivo es proteger a los colectivos de riesgo, como los trabajadores de las granjas avícolas y sus contactos (familiares, amigos…)”, añade Casas. Actualmente, cuando se considera necesario, estos colectivos son inmunizados con la vacuna contra la gripe estacional, que, aunque menor, también ofrece cierta protección.

Incellipan es el nombre de la segunda vacuna aprobada, “destinada a ser utilizada sólo si se ha declarado oficialmente una pandemia de gripe”, según información proporcionada por la EMA. “En realidad lo que se aprueba en este caso es el sistema o plataforma de fabricación, ya que las subunidades [hemaglutinina y la neuraminidasa] Aún no se conocen cuáles son los virus que podrían provocar una futura pandemia”, explica Ortiz de Lejarazu.

Un portavoz de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) precisa que este tipo de homologaciones se pueden realizar porque “aunque la cepa pueda cambiar, estará dentro de la misma forma del virus, y, por tanto, será muy similar.” . Esto es lo que permite a los organismos reguladores verificar previamente la eficacia y seguridad, y aprobar dosis, pautas de administración…

Las dos vacunas se administrarían en dos dosis separadas por tres semanas y están indicadas para adultos y niños mayores de seis meses. Los efectos secundarios más comunes en los adultos son dolor local en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza… Los niños más pequeños, de seis meses a seis años, también pueden sufrir fiebre, irritabilidad y cambios temporales de patrones. del sueño y del apetito.

La empresa farmacéutica que ha desarrollado ambas vacunas es CSL Seqirus, uno de los mayores fabricantes de vacunas del mundo. La empresa no ha respondido a las preguntas de EL PAÍS.

Todos los expertos consultados destacan el cambio sustancial que supone el sistema de producción de las nuevas vacunas utilizando el cultivo de virus en células y no en vacunas. “Te olvidas de los cientos o miles de millones de óvulos que necesitas para fabricar las dosis”, resume Fernando Moraga-Llop, portavoz de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

El primer paso en la producción de una vacuna contra la gripe es conseguir que se replique el virus contra el que está destinada. Tradicionalmente esto se ha hecho inoculándolos en huevos de gallina fertilizados. Posteriormente, los virus obtenidos se procesan para extraer las subunidades (hemaglutinina y neuraminidasa) que se utilizarán en las dosis. “Pero esto requiere una logística muy sofisticada a todos los niveles para tener siempre óvulos fecundados en las cantidades y condiciones de calidad que necesitas. Y, además, tiene un gran riesgo: en caso de pandemia de gripe aviar es muy posible que haya brotes en las granjas de gallinas ponedoras, lo que puede crear un escenario de desabastecimiento en el peor momento”, ilustra Ortiz de Lejarazu.

El cultivo de huevos también tiene otros dos problemas, añade Moraga-Llop: “Al inocularlo en huevos de gallina, estás provocando que se replique en otra especie como huésped, lo que puede provocar mutaciones adaptativas que hagan que las vacunas sean menos efectivas. en el ser humano. Y, en algunos pacientes, también puede causar problemas debido a la alergia al huevo”.

El cultivo celular, por otro lado, evita todas estas limitaciones. “Está elaborado con células de especies de mamíferos. Se puede conservar en el laboratorio a 80 grados bajo cero y ocupa muy poco espacio. Cuando los necesites, en muy poco tiempo podrás tener millones y millones de viales de cultivo listos para producir vacunas. Todo esto le brinda una enorme flexibilidad, escalabilidad y velocidad. Si ahora se producen alrededor de 1.500 millones de dosis de vacuna antigripal cada año, con cultivo celular fácilmente podríamos llegar a 6.000 millones”, afirma Ortiz de Lejarazu.

Ahora que la mayoría de los problemas técnicos que implica el desarrollo y producción de una vacuna han sido resueltos, quedan algunas cuestiones por resolver: cómo los gobiernos y las organizaciones internacionales deberían utilizar esta herramienta para brindar mayor seguridad a la población mundial. Según López Acuña, en este ámbito aún queda mucho por hacer: “Es imprescindible acordar un plan de producción global que prevea y asegure la fabricación y distribución de las dosis necesarias para todo el planeta. También debería considerarse la creación de una reserva estratégica de vacunas para ser utilizadas en los primeros momentos de la crisis. Son dos cuestiones clave que los países y la Comisión Europea deberían abordar en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, concluye este experto.

 
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