El juez Aguirre acelera la causa de la trama rusa y envía a Puigdemont al Supremo – .

El juez Aguirre acelera la causa de la trama rusa y envía a Puigdemont al Supremo – .
El juez Aguirre acelera la causa de la trama rusa y envía a Puigdemont al Supremo – .

El tsunami se ha desactivado, pero la trama rusa sigue vigente. El juez de Barcelona Joaquín Aguirre ha rechazado aplicar la amnistía a los investigados por la supuesta intromisión del Kremlin en el proceso independentista y ha decidido pedir al Tribunal Supremo que procese a Carles Puigdemont.

La declaración razonada que afecta a Puigdemont (denunciado ante el Alto Tribunal por ser diputado en el Parlament) incluye también al resto de investigados por el juez Aguirre: el expresident Artur Mas; el diputado de Junts Francesc de Dalmases; el asesor del expresident Josep Lluís Alay; la exconsellera Elsa Artadi; el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye; el exlíder de Convergència Víctor Terradellas; los empresarios Jordi Sardà y Aleksander Dmitrenko y Zeus Borrel y los periodistas Carles Porta y Natàlia Boronat.

Según el juez, todos ellos deberían ser investigados por el Tribunal Supremo porque “están indisolublemente vinculados a las actuaciones presuntamente punibles” del expresidente.

La decisión de Aguirre acelera una causa cuyas principales pistas se conocían desde 2020. Hace apenas dos semanas, el juez anunció su intención de enviar a Puigdemont al Supremo por su condición de privilegiado ante el Alto Tribunal, pero indicó que lo haría “una vez concluida la parte esencial de la instrucción” de la nueva causa separada que abrió el pasado 21 de junio.

En estas dos semanas, no sólo no ha habido grandes avances en la instrucción del caso, sino que se ha producido un aluvión de recursos ante la Audiencia de Barcelona contra la decisión del juez de reactivar la trama rusa. El magistrado no ha esperado a la resolución de los recursos y ha seguido con su intento de dejar a Puigdemont fuera de la amnistía.

La defensa pidió que se anulara la reactivación de la trama rusa hace dos semanas porque considera que el juez hizo caso omiso de la orden de la Audiencia de Barcelona de cerrar la fase de instrucción. El propio juez reconoció que seguir investigando la supuesta injerencia rusa en una nueva causa era una “solución alternativa” a la orden de sus superiores que llevó al sobreseimiento de la causa.

La exposición razonada que el juez Aguirre ha remitido al Tribunal Supremo para pedir la imputación de Puigdemont no detalla ninguna prueba nueva más allá de la que se conoce en la causa desde hace años y que el juez instructor reiteró hace dos semanas: las tres reuniones en octubre de 2017 que mantuvieron colaboradores de Puigdemont con presuntos emisarios rusos llevados por el exdirigente de CDC Víctor Terradellas, que fueron escuchados pero no dados credibilidad por la Generalitat, según sus interlocutores independentistas.

En su sentencia de este martes, el juez copió fragmentos literales de su sentencia del pasado 21 de junio, entre ellos el que señala la “coincidencia histórica” entre el inicio de su investigación sobre la trama rusa del proceso independentista y la sentencia del caso Gürtel de corrupción del PP “que dio entrada en el Gobierno a una coalición liderada por el PSOE junto a otros partidos políticos de marcada vertiente independentista”.

El juez sí ha explicado su rechazo a la amnistía para Puigdemont y las otras 12 personas investigadas en la causa. Según Aguirre, la supuesta injerencia rusa provocó “una amenaza efectiva y real como uso efectivo de la fuerza contra la integridad territorial”, que es precisamente la exclusión que establece la ley de amnistía para el delito de traición.

El juez considera que la fuerza que marca los límites de la amnistía “puede ser tanto física como moral”, lo que, a su juicio, permite excluir de la ley a Puigdemont como supuesto participante en la “guerra híbrida” del Kremlin para desestabilizar Europa sin necesidad de enviar tropas.

El juez se apoya en un documento personal de mayo de 2018 incautado a Terradellas (tras el fracaso del proceso independentista, con Puigdemont en Bélgica) en el que el exlíder de CDC esbozaba un supuesto plan para delinear “el camino hacia una república”. Al mismo tiempo, el juez admite que Terradellas explicó en su interrogatorio que Puigdemont “estaba aterrado” de seguir adelante con la declaración de independencia de 2017 y de “entrar en la órbita del neoimperialismo ruso de carácter iliberal y antidemocrático”. Es decir, el propio juez da credibilidad a que Puigdemont descartara “por miedo” sumarse a la trama rusa.

“Si el expresidente no hubiera entrado en pánico y hubiera aceptado la propuesta rusa, el proceso secesionista habría continuado y Cataluña se habría separado de España, y en consecuencia de la UE”, concluyó el juez Aguirre.

Cabe recordar que el juez ya había sugerido esta interpretación sobre Puigdemont en el interrogatorio a Terradellas de 2022, aunque el magistrado utilizó términos más polémicos. “¿Entró en pánico? Este es más o menos el origen. Si uno quiere hablar educadamente, traduce esa expresión en lugar de ‘se cagó en los pantalones’ como ‘entró en pánico’, y como uno entra en pánico, uno ‘caga’, ¿no? Pues ya está”, dijo el juez en la sala, en unos audios publicados por elDiario.es.

 
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