OPINIÓN MANUEL CAMPO VIDAL | El fútbol como desahogo del enojo nacional – .

Menos mal que la selección española de fútbol ganó a Alemania y esa victoria merecida, con un gol acrobático de Mikel Merino, aplicó al país un parche de Sor Virginia, de esos que alivian los dolores lumbares. Pese al pacto Partido Popular-PSOE para un nuevo Consejo General del Poder Judicial, que parecía inaugurar una nueva era aunque con cinco años de retraso, ya estábamos de nuevo en la casilla de salida. Fue un espejismo efímero. Un pacto puntual forzado por la Unión Europea que fue rechazado por Vox, a la derecha del Partido Popular, y por el socio Sumar, y otros, a la izquierda del PSOE, o donde quiera que estén.

Al margen de este acuerdo y de sus efectos, tan limitados aunque bienvenidos, continúa el enfrentamiento entre una parte radicalizada de la Justicia y el Gobierno. La aplicación de la Ley de Amnistía a los implicados en el proceso El independentismo catalán, o la resistencia a reprimir el delito de malversación financiera para procesar a Puigdemont, son solo capítulos de esta lucha. El episodio de acoso judicial y mediático a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, es otro. Y todos saben que cuando uno de estos culebrones se acaba, porque no dan para más, enseguida se abren otros; “para que no decaiga”, como dicen los flamencos.

Afortunadamente, España sigue adelante. Va por su propio camino, porque si los empresarios y la sociedad civil dependieran de los poderes públicos para avanzar, ya habríamos encallado. Para disgusto de los agoreros y alarmistas de la radio y las plataformas digitales, Las cifras macroeconómicas mejoran y algunos organismos solventes, desde el Fondo Monetario Internacional al Banco de España, están revisando sus previsiones, mejorándolas ligeramente.

Eso no quiere decir que las preocupaciones ciudadanas –que deberían ser atendidas por medios radicalizados y otros, que les prestan poca atención– estén ahí en las calles. Un ejemplo: en Torre Pacheco (Murcia) la primera Semana Internacional del MelónParece una broma y podría confundirse con un evento social, como ya ocurrió en el pasado, pero resulta que allí se han reunido agrónomos, biólogos, empresarios agrícolas, principalmente empresas de semillas holandesas y dirigentes del mundo agrícola, como Manuel Pimentel, autor del libro. La venganza del campo. Pimentel, que fue el único ministro que se atrevió a dimitir del presidente Aznar por La guerra de IrakEs un referente nacional para agricultores y ganaderos. Ingeniero agrónomo, propietario de una finca, editor y escritor, es fundamentalmente un humanista preocupado por la deriva del planeta hacia un mundo dominado por la escasez de alimentos. “En España hace falta regar más hectáreas”“Producir más alimentos y, al mismo tiempo, con más respeto a los agricultores”, dijo a los murcianos allí reunidos.

A Pimentel le preocupa que Europa quiera tener menos ganado, como acaba de demostrar Dinamarca con una ley que dificulta aún más las cosas para las personas que trabajan en las zonas rurales. “Se legisla desde la ignorancia y la desconfianza”, ha subrayado en su lucha contra la excesiva burocracia que pretende convertir cada explotación agrícola o ganadera en una empresa gestora. En un coloquio horas antes, el también ingeniero David del Pino alertaba de que como “consecuencia de conflictos ecológicos, políticos y mediáticos, tanto el Mar Menor como Doñana son las zonas más hiperreguladas de España”. Interesante. Pero el enfado nacional va por otros derroteros.. Es la España inflamada frente a la España real que trabaja y aporta riqueza.

 
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