Viaje al corazón de una fábrica de satélites – .

Viaje al corazón de una fábrica de satélites – .
Viaje al corazón de una fábrica de satélites – .

Como en aquellas historias de ciencia ficción donde el hielo esconde misterios insondables, en Bariloche el frío y El paisaje de montañas nevadas Dan la impresión de que aquí hay algo más que una ciudad preferida por universitarios y turistas.

Hacia el este, en las afueras, a unos 12 minutos en auto del Centro Cívico y de los chocolates épicos, un cartel vertical blanco con letras verdes, en la avenida Luis Piedrabuena 4900, dice INVAP.

Entrada al INVAP, al este de Bariloche. Foto: Archivo Clarín.

Viva Lo recorres y es como entrar en otra dimensión. Un lugar con vistas a la belleza patagónica del lago Nahuel Huapi y donde la tecnología está presente. El motor para la fabricación de satélitesentre otras propuestas científicas, como la fabricación de radares y reactores nucleares. Donde todo parece funcionar bien, como si Argentina, con sus crisis cíclicas e interminables, hubiera quedado afuera.

En el interior se encuentran los invapaensescomo se les llama a veces en Bariloche a quienes trabajan en la empresa. Forman parte de una comunidad de 1.700 empleados que, según el CEO y gerente general Darío Giussi, “son parte de un mecanismo en el que todos colaboran. Si alguien puede sentarse a diseñar o Lanzar una idea“Es porque alguien más ha organizado su espacio de trabajo para que pueda estar cómodo. Aquí actuamos con audacia, resiliencia, sostenibilidad, pensando siempre en cuál será el próximo objetivo imposible”.

Esto explica la gran cantidad de fotografías de grupo que aparecen como marcadores en diferentes paredes de las instalaciones. Cuando documentan El logro de un satéliteSe toman una foto en la que aparecen todos, desde el jefe de proyecto hasta los colaboradores de todas las áreas involucradas.

En las paredes también hay Reconocimiento al físico Conrado Varottoquien fue director general desde su creación en 1976 hasta 1991, uno de los referentes e inspiración para la invapaenses.

En una de las naves del complejo se desarrolla todo lo relacionado con los satélites, y es allí donde se dirige todo. Vivacon la promesa de tener acceso a Una infraestructura poco visitada por la prensa.

Luis Genovese, gerente del Área Espacial, repasó los logros de la empresa estatal en el área de satélites.

Lo hace en el entorno apropiado: rodeado de maquetas de Todos los satélites que nuestro país logró poner en órbita. Y los siguientes: ARSAT SG1 y SABIA-Mar, que están en desarrollo.

En los pasillos se pueden ver científicos y técnicos revisando gráficos y métricas en computadoras o manipulando el material dorado que generalmente cubre los satélites: un Aislamiento para control térmico y protección de los instrumentos sensibles que estos dispositivos suelen transportar.

Los satélites se ensamblan y prueban en INVAP. De allí salen listos para el lanzamiento. Foto: Archivo Clarín.

El mundo en órbita es enorme: los satélites pueden tener el tamaño de una lonchera escolar (nanosatélites) o pesar fácilmente más de 2.000 kilogramos.

A medida que nos acercamos al corazón de la “fábrica de satélites” vemos sectores con mayor Medidas de precaución y seguridad“Se trata de un edificio diseñado específicamente para realizar estas actividades. Aquí ensamblamos e integramos los satélites y, además, reproducimos el entorno en el que se encontrarán en el espacio: los probamos en la Tierra”, explica Genovese.

Todo el satélite se ensambla aquí, se prueba y luego sale de aquí listo para ser lanzado a órbita, ya sea desde Estados Unidos o desde la Guayana Francesa.

Luis GenoveseGerente de Área Espacial.

En INVAP trabajan en dos grandes líneas de satélites, los de observación de la Tierra, ubicados en la llamada órbita baja, a 600 kilómetros, y realizados por encargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Y los de telecomunicaciones, más alejados, a unos 36 mil kilómetros, en órbita geoestacionariay que son gestionados por la empresa ARSAT.

“Nuestra principal tarea es el diseño, la puesta en órbita de las unidades que se producen en el país, y la integración de componentes adquiridos en el exterior. Aquí se ensambla todo el satélite, se prueba y desde aquí sale para su lanzamiento a órbita, desde Estados Unidos o desde la Guayana Francesa. Después del lanzamiento, en el que participamos activamente, seguimos apoyando a nuestros clientes, CONAE y ARSAT, desplegando un equipo en el centro de control Una vez que el satélite está en órbita, y durante toda su vida útil, le brindamos soporte”, explica el experto.

Cuna de satélites

Después de escuchar a Genovese y ver las maquetas de los satélites que aquí se realizaron: tres que se integraron en localizaciones que la empresa tenía en Villa Golf y seis en las nuevas instalaciones, vamos directamente al lugar donde toman forma.

Para entrar, primero hay que desinfectar las suelas de los zapatos. Después se pasa a una antecámara, donde hay que ponerse ropa especial, volver a cubrir los zapatos y ponerse gorros esterilizados. El objetivo: no contaminar y No causa cambios electromagnéticos En la habitación, por lo que antes de entrar se coloca la mano sobre una placa metálica destinada a eliminar la electrostática.

Vestido como para entrar en un quirófano, aparece entonces un espacio enorme, de las dimensiones de un mini estadio de baloncesto, paredes muy altasInmaculada. Se la conoce como “sala limpia”, una infraestructura única en Sudamérica.

INVAP employs 1,700 people. Photo: Clarín Archive

Distribuidas en diferentes sectores, piezas metálicas de diversos tamaños reposan sobre mesas de trabajo. Llaman la atención las de mayor tamaño, rodeadas de cintas aislantes, con algunas partes recubiertas.

Desde INVAP se lanzaron nueve satélites, algunos de ellos de casi 2.900 kilos, y desde aquí también se lanzará SABIA-Mar. La nueva joya invapenseque se pondrá en marcha dentro de dos años y cuyos paneles solares ya están en esta “sala blanca” para ser ensamblados cuando llegue el momento.

Una vez instalados, los paneles ocuparán unos 40 metros cuadrados, lo que explica por qué lugar de reunión Es muy espacioso.

Dejando atrás la “sala blanca”, continúan las sorpresas tecnológicas. Tras diseñar y combinar las piezas, es necesario prueba el satélite. Saber si sus piezas resistirán las condiciones hostiles del espacio.

Al igual que los túneles de viento por los que pasan los monoplazas de Fórmula 1, aparece en escena otra gran infraestructura tecnológica de alta calidad.

Se trata del Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA). Javier Chielens, responsable del proyecto ARSATSG1, comenta: “Los satélites tienen componentes con una resistencia a la radiación muy alta. Pero si uno piensa en términos de capacidad de computación, quizá cualquiera de los teléfonos móviles más modernos tenga una capacidad mayor. Lo que tiene un satélite es una fiabilidad muy alta.“Se pone en marcha y, por ejemplo, en cinco años no se puede hacer absolutamente nada al respecto. Por lo tanto, en caso de que una parte falle, entra en juego otra parte”.

La ingeniera María Emilia Martini, responsable del proyecto SABIA-Mar, asiente mientras Chielens habla de la durabilidad de los satélites. También explica cómo será el que está bajo su monitoreo: “El objetivo de la misión SABIA-Mar, nuestro próximo satélite, es estudiar el color del mar porque esto nos da salud, es decir, nos dice qué tan saludable está nuestro mar. Estos datos también tienen muchas aplicaciones en relación a la información que nos brinda sobre el cambio climático“El mar es uno de los grandes absorbedores de dióxido de carbono”.

Maquetas satelitales en proceso de armado en INVAP. Foto: Archivo Clarín.

Martini también dijo que este proyecto es único en su tipo y cuenta con el apoyo de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA).

Un lugar, una historia

INVAP, que significa Investigación Aplicada, no siempre estuvo aquí, en estos edificios con una infraestructura que por momentos parece alguna sede de la NASA.

En los años 70, cuando se fundó, estaba repartido en diferentes localizaciones de la zona, en Villa Golf, a 40 minutos del centro, y también en espacios vacantes en albergues fuera de temporada.

Nació casi al estilo de varios megaempresas tecnológicasen el “garaje”, que luego quedó como recuerdo de los primeros tiempos.

Javier Chielens, gerente de proyectos de ARSAT SG1, nació en Bariloche en 1976, justo cuando se fundó la empresa. Tiene la misma edad que INVAP: 48 años. Estudió ingeniería en Buenos Aires, en la UTN sede Avellaneda, y al terminar regresó al Sur y quiso trabajar en este lugar donde vio crecer su carrera.

“INVAP nació como un spin off de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Su primera versión surgió en una sala del Instituto Balseiro. Como es una empresa de Río Negro, la idea era hacer su sede en la zona donde nació, por eso está en Bariloche”, cuenta Chielens.

“Cuando INVAP ya era importante, todavía no tenía una infraestructura física, pero la empresa ya había adquirido tres terrenos aquí, en el oriente de la ciudad, porque Todo estaba creciendo en esta dirección.“En esa época no había nada, era un paisaje de estepa, de precordillera, con pinares. En ese entorno fue donde creció todo esto”, recuerda Sebastián Clasen, subdirector general de Procesos y Sistemas.

Chielens y Clasen recuerdan que en este lugar solo había dos edificios, no había ningún tipo de jardinería y se levantaba polvo cada vez que se acercaban vehículos. También vieron las grúas trabajando para construir la “sala blanca” según especificaciones que luego fueron verificadas por la propia NASA, que quería asegurarse de que todo estuviera bien para hacerlo. Proyectos colaborativos.

En concreto, la tripulación de una misión de la NASA, la STS88 del transbordador Endeavour, comandada por Bob Cabana (encargado del lanzamiento del satélite argentino SAC-A en 1998), visitó la sede de INVAP un tiempo antes de ese evento para tomar un contacto más cercano. Dejaron una foto autografiada y Una inspiración que todavía perdura hoy en día.

Clasen dice: “Ellos, la gente de la NASA, nos dijeron que vieron que estábamos haciendo las cosas bien, al estilo de cómo empezaron, en los años 60, con ese espíritu”.

Hoy INVAP es una empresa estatal con una facturación anual cercana a los 200 millones de dólares, de los cuales el 35 por ciento proviene de sus exportaciones, que son altamente tecnológicas. Entre sus principales atractivos se encuentra La fabricación de los primeros satélites de telecomunicaciones en América LatinaEl SG1, en desarrollo, será otro paso importante en su historia.

También siguen avanzando los sistemas de observación, que tienen como objetivo medir la humedad superficial del suelo y disponer de información vital para la gestión de desastres naturales, como incendios, inundaciones o terremotos. Un desarrollo enteramente nacional“Muy pocos países dominan esta tecnología”, señala orgulloso Genovese.

En los alrededores de INVAP corretean las liebres. El Nahuel Huapi sigue a su derecha, con las montañas contorneadas por la nieve al fondo. Naturaleza por fuera, tecnología por dentro. Una mezcla potente: estamos como en órbita.

 
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