Enredos, amoríos y una “aparición” traen diversión al Festival de Mérida – .

Enredos, amoríos y una “aparición” traen diversión al Festival de Mérida – .
Enredos, amoríos y una “aparición” traen diversión al Festival de Mérida – .

Fatima Alonso Perez

Mérida, 3 jul (EFE).- Un gran nicho, un velo de diosa y una historia de amor han desatado un trepidante juego de enredos, desencuentros y encuentros furtivos esta noche en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que con la comedia ‘La aparición’ ha recordado a los mortales que el destino está “en sus manos”.

“Son ellos los que tienen que luchar contra la adversidad”, gritó la diosa Hebe en la puesta en escena de la obra del dramaturgo griego Menandro, que se representó por primera vez en el certamen de Mérida.

De la obra original –titulada ‘Phasma’– sólo se conservan 152 versos que, bajo la dirección de Paco Carrillo y en versión de Florián Recio, ha llevado la risa al teatro romano y ha conseguido lo que su productora –la extremeña Verbo Producciones junto al Festival– se proponía: hacer pasar un buen rato al público.

El reparto incluye actores de la escena extremeña, que también fueron actores en ‘Los gemelos’, uno de los grandes éxitos de este festival, que esta noche afrontaban una producción muy diferente a aquella -aunque en el recuerdo del espectador- para seguir ofreciendo entretenimiento.

La esencia de Menandro se ha hecho sentir porque, como hiciera el dramaturgo, considerado el máximo representante de la llamada nueva comedia, la vida cotidiana ha invadido el escenario con personajes como la anciana rica que busca heredero, el empresario empobrecido, el amante tonto o la joven inteligente que no acaba de encajar.

Ella es Esperanza, interpretada por Esmeralda Suárez, quien hizo el agujero en la pared de su dormitorio para acceder al nicho —materializado como un altar omnipresente en el escenario— de la diosa Hebe (Esteban García Ballesteros), en cuyo manto se camufla para tener encuentros secretos con su amante, el joven y despistado Cándido (José Francisco Ramos), quien aspira a tener seis hijos con ella.

“¿Estás loco?”, le reprochó una vez su amada, preguntándole cómo puede traer hijos a un mundo “de esclavitud, injusticia, enfermedad y miseria por todas partes”, después de criticar el hecho de que el ingenio sólo se permite al hombre blanco, griego, libre y rico.

“Qué desperdicio de inteligencia… como si fuera algo que nos sobrase”, dijo el personaje más rebelde de la historia.

Su contrapunto, la esclava Rústica (Carmen Moya), más pasional que racional y también enamorada de Cándido quien, tras descubrir el engaño del nicho, decide pasar a la acción, entrar en él, vestirse también con el atuendo de la diosa Hebe y hacerse pasar por Esperanza.

A partir de entonces se suceden situaciones disparatadas, con Estrabón (Fernando Ramos), el padre de Cándido –a quien considera adicto a un nuevo vicio, la “rezopatía”– decidido a casar a su hijo con doña Vetusta (Paca Velardiez), que busca un heredero y solo acepta “género de calidad contrastada”, y con Severa (Irene Hernández), madre de Esperanza y exmujer de Estrabón, que no aprueba la relación de su hija con el joven.

Y todo ello con una “aparición” de la diosa incluida, en realidad no de Hebe, sino de Rustica, que en ese momento ocupaba su lugar en el nicho.

Ésos son los ingredientes de un juego escénico aderezado de equívocos, gags, ingenio y gracia en el que Hebe –“dios o diosa como a mí me convenga porque en el Olimpo somos muy fluidos de género”, ha dicho– y Corista (Pedro Moreno), encargado de sugerir, no sin exceso, el traslado de las distintas escenas a la tragedia clásica, han guiado al espectador por la trama con grandes dosis de histrionismo.

Junto a ellos, el coro formado por los hermanos Abraham, Nerea y Aurora Samino y Alain Damas que, vestidos de columnas, han dejado entrever canciones conocidas, desde ‘Gracias por venir’ de Lina Morgan hasta ‘Bandido’ de Azúcar Moreno.

Un vestuario colorista, sello de Maite Álvarez, exagerado y sorprendente, con toques drag en el caso de Hebe y Corista, ha deslumbrado en una producción con una escenografía sencilla –la hornacina flanqueada por columnas inclinadas– y con textos muy cómicos y, como decía Paco Carrillo, a los que se ha dedicado “mucho esfuerzo”.

Y como en toda comedia, hay un final feliz y una lección: los mortales deben trazar su propio destino, ya que los dioses no pueden intervenir en él. “No nos está permitido”, admitió Hebe, poniendo punto final a una historia en la que nada resultó como parecía inicialmente.

Tras su estreno el miércoles, ‘La aparición’ permanecerá en las salas hasta el 7 de julio, dando paso la próxima semana a ‘Iconos o la exploración del destino’, de Rafael Álvarez ‘El mago’. EFE

fap/plv

(Foto)

 
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