Gobierno cubano declara “economía de guerra” y profundiza medidas de austeridad – .

Gobierno cubano declara “economía de guerra” y profundiza medidas de austeridad – .
Gobierno cubano declara “economía de guerra” y profundiza medidas de austeridad – .

El 30 de junio, el gobierno cubano anunció que su plan económico y presupuesto para 2024 se ajustará a las condiciones de una “economía de guerra”. El anuncio de una economía de guerra y la profundización de las medidas de austeridad son una respuesta a la profunda crisis económica, social y política que azota a la isla, resultado de décadas de embargo y sanciones por parte del imperialismo estadounidense y la incapacidad del Estado cubano para contrarrestarlos de manera efectiva.

Reunión del Gabinete del Gobierno de Cuba sobre Proyecciones Económicas, 5 de marzo de 2024. [Photo: Presidencia de Cuba]

Al intervenir en la reunión del Consejo de Ministros donde se dieron a conocer estas medidas, la viceministra primera de Economía, Mildrey Granadillo de la Torre, explicó que las mismas pretenden “en esencia, corregir los desequilibrios macroeconómicos; incrementar la atracción de divisas al país por diferentes vías y conceptos; incentivar la producción nacional, con énfasis en la producción de alimentos; y ordenar el funcionamiento de las formas de gestión no estatal”.

Como cualquier otro estado capitalista de la región, el régimen nacionalista burgués en Cuba no encuentra otra solución que abaratar la mano de obra y adoptar los dictados del capital financiero global para atraer inversiones, dependiendo hoy principalmente del capital español, francés, chino, canadiense y ruso.

Según un informe sobre la reunión en GranmaSegún el periódico oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba, el gobierno planea recortar “partidas presupuestarias con el objetivo de reducir el déficit fiscal en 2024”. Esas decisiones serán “centralizadas”, es decir, se tomarán en los niveles más altos. Aunque el periódico no proporciona cifras concretas, la profundidad de los recortes se indica con la declaración de que el gobierno pretende “posponer o incluso paralizar inversiones que no sean esenciales en esta etapa”.

Granadillo afirmó que “se establecerá una política de precios única e inclusiva, en igualdad de condiciones para todos los sujetos de la economía, incluidos tanto los sectores estatales como los no estatales”. Aunque el significado preciso de esto no ha sido aclarado oficialmente, informes sugieren que se impondrán topes de precios al pollo, la leche en polvo, la pasta, los embutidos, el aceite de soja y el detergente, en función de los costos de importación.

Reconociendo que la legalización generalizada de las empresas privadas ha creado oportunidades para desviar recursos estatales, el gobierno ha instituido una medida “para limitar las ganancias en las compras de productos y pagos por servicios e insumos realizados por el sector estatal al sector no estatal”. Esta política, que ya entró en vigor el 1 de julio, limita las ganancias a entre el 15 y el 30 por ciento, reservando la cifra más alta para “las empresas de alta tecnología e innovación”, según el Agencia Cubana de Noticias .

Las nuevas medidas de austeridad siguen al anuncio en enero de un “programa de estabilización macroeconómica”. Ese paquete de medidas quintuplicó el precio de la gasolina y aumentó los precios de la electricidad, el agua y las bombonas de gas para cocinar, entre otras medidas destinadas a reducir la demanda de combustible y otros productos escasos de importación. En ese momento, el gobierno anunció que “revisaría las estructuras estatales y las nóminas”, un preludio de despidos masivos.

La crisis actual en Cuba ha superado los niveles observados durante el Período Especial de la década de 1990, tras la disolución de la URSS y el fin de su subsidio a la economía cubana. La inflación oficial para 2023 se registró en el 31 por ciento, por debajo del 77 por ciento de 2021. Además, la economía se contrajo un 2 por ciento y el peso cubano se ha depreciado un 50 por ciento frente al dólar estadounidense en el mercado negro.

Grandes zonas de la isla siguen sufriendo apagones que duran horas, debido a una combinación de escasez de combustible y averías en las centrales eléctricas. Un incendio en 2022 en el superpetrolero Matanzas redujo la capacidad de almacenamiento de petróleo de Cuba, lo que complicó los esfuerzos para garantizar que las plantas termoeléctricas tengan suficiente combustible para generar electricidad.

Los problemas de escasez de alimentos también han continuado, ya que los productos racionados y subsidiados a menudo no están disponibles. En marzo, estallaron protestas por los cortes de electricidad y la escasez de alimentos en Santiago de Cuba y otros lugares, que dieron lugar a decenas de arrestos.

Al igual que en Estados Unidos y otros países del mundo, la invocación de una economía de guerra por parte del gobierno cubano es una indicación de que el Estado se está preparando para tomar más medidas represivas ante la oposición popular a sus políticas.

Más de 500.000 cubanos, alrededor del 5 por ciento de la población, han huido a Estados Unidos desde octubre de 2022 a medida que las condiciones en el país han empeorado. En una entrevista con Associated Press, el jefe de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería dijo que alrededor de 3 millones de cubanos viven actualmente en el extranjero, y el gobierno admitió la semana pasada que 1,3 millones de cubanos mantienen la residencia en Cuba mientras viven en Estados Unidos. A la luz del número sin precedentes de emigrantes cubanos, una próxima sesión de la Asamblea Nacional está programada para debatir cambios a las leyes de ciudadanía que permiten a los cubanos vivir en el extranjero durante períodos más largos y ampliar los derechos de ciudadanía y residencia.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció que un factor importante de la crisis económica está “directamente relacionado con la burocracia y el control ineficiente que estamos llevando a cabo desde nuestro sistema institucional”. Sin embargo, afirmó que “todos estamos aquí para salvar la Revolución y salvar el socialismo”. En realidad, nada más lejos de la realidad.

Si bien el embargo económico o bloqueo impuesto por el imperialismo estadounidense después de la Revolución Cubana ha sido el factor más significativo en la prolongada crisis económica, el gobierno cubano, desde la era de Castro hasta hoy, ha aplicado políticas internas y externas que han dejado al país en un callejón sin salida.

Derivado del carácter de clase pequeñoburgués del régimen llevado al poder por la revolución de 1959 y su larga subordinación a la doctrina de coexistencia pacífica de la burocracia estalinista en Moscú, el gobierno cubano ha buscado durante décadas lograr algún tipo de acomodo con el imperialismo estadounidense, que éste no ha tenido interés en conceder.

De hecho, justo esta semana, el congresista republicano Mario Díaz-Balart insertó en un proyecto de ley de asignaciones una medida que impediría la eliminación de Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, una etiqueta calumniosa que impone sanciones estadounidenses adicionales más allá del embargo.

Aunque el Partido Republicano y los exiliados cubanos de derecha en Estados Unidos huelen sangre en el agua, la administración Biden ha mantenido en gran medida el retroceso de las relaciones iniciado bajo el gobierno de Trump en la era Obama. En todo caso, la apertura de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante la administración Obama se basó en una concepción de fomentar el crecimiento de una capa social vinculada al imperialismo estadounidense con el propósito de llevar a cabo un cambio de régimen, no fue fundamentalmente un cambio de actitud por parte de la clase dominante o del Partido Demócrata.

El gobierno cubano logró resistir el embargo durante muchos años gracias a una economía basada en el azúcar y el turismo, gracias a los subsidios que le proporcionó primero la URSS, que ganó un puesto de avanzada en el Caribe, y luego al suministro de petróleo subsidiado de Venezuela, que le permitió a esta última potenciar sus credenciales izquierdistas. Sin embargo, Venezuela ya no está en la posición en la que se encontraba antes, debido a las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos. Los envíos de petróleo de Venezuela a Cuba se han reducido a 27.000 barriles por día (bpd) desde 80.000 bpd en 2020, y 51.500 bpd en 2023.

Toda la experiencia de Cuba desde la revolución de 1959 ha sido una confirmación negativa de la teoría de la revolución permanente de Trotsky. La única solución a la crisis económica de Cuba es una revolución en los países avanzados, en particular en Estados Unidos, pero el Partido Comunista de Cuba ha sido un factor negativo en el desarrollo de una dirección revolucionaria en la región, ya que el desarrollo de un movimiento revolucionario sería un peligro para sí mismo y complicaría los intentos del régimen de lograr un acercamiento a Washington.

Los trabajadores cubanos deben extraer las lecciones necesarias de toda esta historia. La única manera de avanzar es crear una sección del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en Cuba y comenzar una auténtica lucha por el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de julio de 2024)

 
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