Comercio, patrimonio e identidad, en peligro – .

El hecho de que un patrimonio esté en peligro va mucho más allá de una iglesia que se está desmoronando o de una naturaleza salvaje amenazada por macroproyectos. En casos como la trashumancia, Es una parte fundamental de la vida de las personas. que por inacción, desconocimiento o negligencia ve peligrar su existencia a pesar de contribuir enormemente al paisaje y a la estructuración del territorio.

La trashumancia, o traslado de animales al puerto, es el nombre que se le da al movimiento estacional y de larga distancia del ganado entre diferentes zonas geográficas o climáticas. A medida que avanza junio, los ganaderos extensivos se trasladan de las ‘tierras bajas’ En busca de los verdes pastos del Pirineo y Prepirineo.

Los animales viajan desde las tierras bajas hasta las zonas montañosas.
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Esta época del año está asociada a la festividad de San Juan o a las vacaciones de verano de los estudiantes, pero para Ramón Solanilla, ganadero extensivo de Laspuña, estas fechas “no se entenderían sin la trashumancia, que forma parte de nuestra cultura”.

Está claro que se produce “prácticamente desde que existe la agricultura”algo que lo convierte en “un proceso histórico que siempre ha existido y un patrimonio inmaterial” que debe ser protegido y cuidado.

Sin embargo, la pérdida de tradiciones o el cambio de modelo productivo en el sector primario hacen cada vez más complicada esta tarea. La visión del ganadero, la de tratar la trashumancia como un rasgo más de nuestra identidad, no se corresponde con la visión de la sociedad y de la administración pública.

Mantiene el paisaje en mosaico y es clave para el medio ambiente.
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“Solo hay que ver el estado de conservación de las fincas ganaderas por donde transita el ganado”Se queja, cree que falta mantenimiento: “Hay una dejadez total y prácticamente una dejación de funciones por parte del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón”.

Explica que este verano ha habido casos de ganaderos que han querido subir desde Los Monegros hacia el Pirineo, pero ha sido complicado. Las mayores precipitaciones de 2024 han provocado el crecimiento de la vegetación en algunas zonasEsto, unido a fuertes tormentas puntuales, ha provocado que algunas carreteras estén cerradas o que desaparezcan tramos. Además, “hay zonas en los mapas que no están bien señalizadas, la cabaña no aparece y es complicado pasar”.

Por todo ello, Asaja -Solanilla también ocupa el cargo de secretaria provincial de la organización agraria- va a solicitar una reunión para ver “el margen de maniobra” que tienen.La excusa de que las cabañas están sucias porque no se usan no es válida. “Es un derecho que tenemos los ganaderos y no podemos renunciar a él. Históricamente, desde la época romana, estos caminos han sido utilizados para el movimiento del ganado”, recuerda.

A pie, en vehículo, en la misma zona o lejos

En un territorio como el Alto Aragón, donde el sector primario y la ganadería son fundamentales en todas las comarcas, se pueden encontrar formas de trashumancia muy diferentes.

Ramón Solanilla realiza una ruta corta. Dentro del mismo término municipal de Laspuña traslada su ganado tras un trayecto que dura unas cuatro horas.Otro tramo se lleva hasta el monte Tella, pero para ello es necesario hacerlo en camión.

“La trashumancia a pie se suele hacer con ovejas”, explica. Esta es la imagen más típica, la que ocupa durante unos días las principales vías de las ciudades de la provincia, despertando la curiosidad y haciendo que muchos saquen el móvil para inmortalizar el momento. Los ganaderos de ovino son los que más sufren la falta de mantenimiento. “Nos han notificado problemas en prácticamente todas las explotaciones de ovino”, siendo la falta de señalización y el mal estado las principales quejas. Y, en concreto, El que sube desde Los Monegros hasta la zona de Arén es uno de los más afectados.En este caso, debido a las tormentas, lo que obliga a transportar ganado por la carretera, “poniendo en riesgo a los animales y a los conductores”.

Y por si estas preocupaciones no fueran suficientes, hay que añadir el peligro que suponen los ataques de osos en determinadas zonas del Pirineo, como el valle de Ansó o el de Aísa, donde el ganadero denuncia que se han producido episodios. “Los ataques generan incertidumbre e inseguridad en las explotaciones”, sobre todo en una economía “tan ajustada” como la de los rebaños extensivos.

Tener que vivir con estos depredadores introducidos “Por parte de las administraciones, tanto en Francia como en España, pensamos que no tiene ningún sentido”, apunta. Se refiere en concreto a los programas de reintroducción Life, que gestionan las Comunidades Autónomas.

Qué es y qué significa

La trashumancia “forma parte del trabajo del ganadero”, pero un aspecto que hay que tener en cuenta es el beneficio para el medio ambiente. El ganado ejerce de guardabosques, contribuyendo a la creación del llamado paisaje mosaico en zonas de montaña. Este aspecto reduce el riesgo de incendios gracias al mantenimiento de la vegetación, una labor que, para Solanilla, “no se reconoce”.

Para cambiarlo, considera que las organizaciones agrarias y la Administración tienen que aunar esfuerzos “Promover la ganadería extensiva y sus beneficios para la sociedad”.

Además, en un momento en el que la despoblación afecta a muchas zonas rurales, afirma que esta práctica supone “un eslabón muy importante” para que los habitantes puedan instalarse allí.

 
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