El momento con la temperatura más alta jamás registrada en la Tierra cumple 58 años – .

El momento con la temperatura más alta jamás registrada en la Tierra cumple 58 años – .
El momento con la temperatura más alta jamás registrada en la Tierra cumple 58 años – .

Una puesta de sol, en el archivo | Europa Press

El 6 de julio de 1966, San Luis Río Colorado, ciudad ubicada en el estado de Sonora, México, alcanzó un hito histórico al registrar la temperatura más alta jamás registrada en la Tierra: 58,5 °C. Este evento extremo no solo estableció un récord, sino que también tuvo importantes consecuencias humanitarias y ambientales.

San Luis Río Colorado está ubicada en el noroeste de México, en la frontera con Estados Unidos, cerca del estado de Arizona. La ciudad se encuentra en una región árida del desierto de Sonora, conocida por sus temperaturas extremadamente altas y sus escasas precipitaciones anuales. Este clima cálido y árido es típico de las zonas desérticas, donde los veranos son particularmente severos.

El 6 de julio de 1966, los termómetros de San Luis Río Colorado alcanzaron los 58,5 °C (130 °F), superando así el récord anterior establecido en el Valle de la Muerte, California, en 1913. El récord se obtuvo utilizando instrumentos meteorológicos estándar de la época, supervisados ​​por el Servicio Meteorológico Nacional de México. La precisión del registro fue verificada posteriormente por diversas organizaciones meteorológicas internacionales.

El impacto inmediato de la ola de calor de 1966 fue devastador para los habitantes de San Luis Río Colorado y sus alrededores. Las condiciones extremas provocaron diversos problemas de salud, entre ellos insolación y deshidratación severa. Los hospitales locales se vieron desbordados por los casos de emergencia relacionados con el calor y se registraron varias muertes debido a las altas temperaturas.

Además de los problemas de salud humana, la fauna y la flora locales también sufrieron graves daños. Las plantas, ya adaptadas a las condiciones áridas, mostraron signos de estrés extremo y muchas especies animales buscaron refugio en zonas más frías, lo que alteró temporalmente los ecosistemas locales. La infraestructura urbana, que no estaba diseñada para soportar temperaturas tan extremas, también se vio afectada, y las carreteras y los equipos eléctricos dejaron de funcionar debido al intenso calor.

Tras este fenómeno extremo, las autoridades locales y nacionales tomaron medidas para mejorar la resiliencia de la región ante futuras olas de calor. Se implementaron campañas de concienciación pública sobre los riesgos del calor extremo y se promovieron medidas de adaptación, como la creación de refugios frescos y la mejora de la infraestructura urbana para soportar temperaturas más altas.

 
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