El cine se toma muy en serio la transición ecológica – .

El cine se toma muy en serio la transición ecológica – .
El cine se toma muy en serio la transición ecológica – .

En lo que se refiere a tener impactos ambientales indeseables, como generar emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o residuos, o consumir recursos como energía y agua, etc., la producción cinematográfica es como otras industrias: los tiene y son claros. A cambio, también tiene muchos ámbitos de actuación para no sólo reducirlos considerablemente, sino también para tener impactos positivos.

De hecho, el sector tiene las pilas a tope y son muchas las iniciativas y acciones llevadas a cabo en los últimos años tanto en España como a nivel internacional, para incorporar buenas prácticas medioambientales a las producciones cinematográficas, películas, anuncios, etc.

Hacer del cine algo más ecológico

En España, películas y series como La sociedad de la nieve, Reina roja, Cerdita, La chica invisible, En los márgenes, Mari(dos), y decenas de producciones más, eventos como la gala de los Premios Goya o el Festival de Cine de San Sebastián, e incluso varias salas de cine, han incorporado diversas buenas prácticas para reducir su impacto ambiental.

Por su parte, la Academia de Cine puso a disposición del sector la Guía Sello Verde de buenas prácticas para la sostenibilidad del sector audiovisual; y Promálaga, entidad municipal de fomento del emprendimiento, elaboró ​​la Guía de Rodajes Sostenibles, en el marco de la iniciativa europea Pantalla Verde.

Herramientas como estas, unidas al trabajo de consultoras especializadas en asesorar sobre la incorporación de la sostenibilidad en los rodajes, sirven para reducir, por ejemplo, la huella de carbono de un rodaje de entre seis y ocho semanas de duración, que actualmente se estima que equivale a la de una sola persona en 15 años, o la producción de un anuncio, que se estima que es la misma que la de una familia de cuatro miembros en tres años, según diversas consultoras. Éstas incorporan a profesionales medioambientales especializados en el sector, e incorporan herramientas digitales de recogida de datos, análisis y elaboración de planes de acción adecuados a cada producción, adaptados a las exigencias artísticas.

Las acciones propuestas por ambas guías abarcan desde la elaboración del guion hasta la exhibición de las películas. Entre ellas, por ejemplo, se encuentran fomentar el teletrabajo en las oficinas, alojar a los equipos lo más cerca posible del lugar de rodaje, contratar caterings que utilicen productos locales, conectarse a la red eléctrica general en lugar de utilizar generadores, incorporar vehículos eléctricos para el transporte y optar por el tren en lugar del avión siempre que sea posible, distribuir botellas de agua reutilizables, separar residuos, alquilar mobiliario en lugar de comprar nuevo, construir decorados para que se puedan desmontar y reutilizar, etcétera. Son medidas que, en su conjunto, pueden tener notables efectos positivos en el balance final de cada producción.

Producciones internacionales

A nivel internacional, productoras como Netflix también están descarbonizando sus producciones. En este caso, tal y como recoge su último informe ESG (Environmental, Social and Governance), desde 2021 se han propuesto alcanzar dos objetivos climáticos concretos para 2030: reducir a la mitad sus emisiones de CO2 y, desde el año pasado, igualar las emisiones restantes invirtiendo en soluciones climáticas.

El consumo de combustible es la mayor fuente de emisiones, por lo que las producciones están utilizando energías limpias, como Bridgerton, a base de hidrógeno, y Supacell, para la que utilizaron generadores híbridos.

 
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