Un estudio de la UAH muestra el impacto del cambio climático sobre los bosques, que se desplazarán a zonas más frías – .

Un estudio de la UAH muestra el impacto del cambio climático sobre los bosques, que se desplazarán a zonas más frías – .
Un estudio de la UAH muestra el impacto del cambio climático sobre los bosques, que se desplazarán a zonas más frías – .

MADRID, 4 jul. (EUROPA PRESS) –

Un estudio en el que ha participado la Universidad de Alcalá (UAH) muestra el impacto del cambio climático en los bosques y cómo las especies arbóreas del hemisferio norte están aumentando su abundancia en los límites más fríos y húmedos de su distribución.

Así, las previsiones indican que el cambio climático desplazará las especies de los bosques templados hacia zonas más frías y húmedas. Sin embargo, hasta ahora las evidencias proceden de modelos teóricos u observaciones locales que incluso arrojan resultados contradictorios, como, por ejemplo, que las especies se desplazan en sentido contrario al esperado, informó la Universidad en un comunicado.

Así, mientras algunas hipótesis sugieren que las temperaturas no son lo suficientemente altas como para forzar un desplazamiento latitudinal de estas especies, otras sugieren que la influencia de la actividad humana sobre los bosques, y en concreto, los cambios de uso como el abandono del pastoreo, tienen una influencia mayor que el clima sobre los movimientos observados de las especies.

El estudio liderado por investigadores de la Universidad de Alcalá (UAH), publicado en la revista científica ‘Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)’, aporta por primera vez evidencia cuantitativa de un cambio en la abundancia de especies de bosques templados hacia regiones más frías y húmedas a escala continental.

Según este estudio, las especies forestales del hemisferio norte están experimentando un proceso de reorganización, con lo que su abundancia aumenta significativamente en los límites más fríos y húmedos de su distribución.

Aunque las actividades humanas pueden enmascarar los efectos del clima, una vez que se descuenta su efecto en los análisis, se demuestra “un aumento neto de la abundancia hacia las zonas menos cálidas y áridas”.

Asimismo, a pesar de una disponibilidad de agua cada vez más limitada como consecuencia del cambio climático, los árboles han aumentado su tamaño de media durante las últimas décadas, tanto por cambios en la gestión forestal como por otros procesos como el aumento de la duración del periodo vegetativo o incluso por el efecto conocido como fertilización carbonada, que consiste en un aporte complementario de CO2 al medio ambiente.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron datos de más de dos millones de árboles de 73 especies ampliamente distribuidas por Europa y Estados Unidos, y también estudiaron si los cambios en la abundancia se explicaban por características propias de cada especie, como la tolerancia a la aridez o la capacidad de dispersión.

Sin embargo, “no se ha detectado ningún rasgo específico que sea determinante, lo que sugiere que la mayoría de las especies tienen cierta capacidad de aclimatación”, afirma el autor principal del estudio, que lideró un consorcio de 17 investigadores internacionales, Julen Astigarraga, entre los que figuran, además de la Universidad de Alcalá, la Universidad de Lund y la Universidad de Birmingham, entre otras.

REDEFINIENDO LA GESTIÓN FORESTAL

La información sobre la dirección y magnitud de la adaptación de las especies forestales al cambio climático es esencial para definir planes de conservación, gestión y restauración de ecosistemas en un contexto de cambio climático.

Así, en línea con otros trabajos, este estudio sugiere que algunas especies actualmente utilizadas para la restauración en Europa podrían dejar de ser adecuadas en un futuro próximo, lo que indica que los programas de reforestación masiva como solución al proceso de captura y almacenamiento a largo plazo del dióxido de carbono atmosférico (secuestro de carbono) podrían tener un alcance limitado en el tiempo.

“El trabajo basado en el análisis de observaciones a lo largo del tiempo y a amplias escalas espaciales es clave para confirmar o refutar las predicciones de los modelos y, por tanto, disponer de información realista para la toma de decisiones”, según Miguel Ángel de Zavala, coordinador del Grupo de Investigación en Ecología y Restauración Forestal de la UAH y coautor del estudio.

Este estudio incluye investigadores de 12 países y ha analizado más de 125.000 parcelas en Europa y América del Norte en un esfuerzo sin precedentes, señaló Paloma Ruiz Benito, coautora del estudio y especialista en el análisis de la dinámica forestal a escala regional y continental.

Este estudio ha sido financiado a través del proyecto LARGE (“Combinando inventarios y trabajo de campo para identificar las causas y consecuencias de los puntos calientes del cambio climático”), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el proyecto TreeMort del Consejo Europeo de Investigación (ERC).

 
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