«Queremos que todos nuestros datos se transformen en conocimiento útil» – .

lunes, 3 de junio de 2024, 07:28

El Congreso Global Dialnet reunió la semana pasada en Logroño a más de 200 especialistas españoles e iberoamericanos en ciencia abierta. “Queremos que todos nuestros datos se transformen en conocimiento útil”, resume la directora de la Fundación Dialnet, Elena López Tamayo.

– ¿Qué es ya Dialnet y en qué aspira a convertirse?

– Dialnet es un sistema complejo de información científica, resultados científicos, grupos de investigación, cifras de financiación de la ciencia… En la base de datos de Dialnet siempre hay artículos, tesis o actas de congresos. Eso es genial, pero no se puede organizar para hacer visible lo que ustedes, como organización, hacen. El sistema CRIS te permite visualizar todo esto: cómo estás estructurado organizacionalmente y cuál es tu producción científica. A partir de ahí se empiezan a construir funcionalidades: por ejemplo, se puede ver el dinero que recibe una universidad por proyectos y qué producción científica genera. Esto no deja de ser un sistema de información: en Dialnet tenemos datos de muy buena calidad, un equipo que trabaja en ellos y colaboramos con muchas universidades españolas y latinoamericanas. Tenemos todos esos datos organizados y ya podemos mostrarlos bien, pero queremos hacer más.

– ¿En qué sentido?

– Siempre hablamos de espacios de datos. Esa es información que te llega de muchas fuentes, que la enriqueces, la pones en formatos que tus sistemas entienden bien y a partir de ahí puedes crear múltiples casos de uso.

– ¿Por ejemplo?

– Por ejemplo: quiero ver qué infraestructura científico-técnica tiene mi universidad o quiero que la máquina me dé un resumen de artículos científicos sobre un tema determinado o me sugiera relaciones entre investigadores… Si el sistema agrega la información de todas las universidades El español, eso empieza a ser importante. Puedo saber rápidamente quién está investigando nanotecnología aplicada a antibióticos y el sistema también los ordenará en función de la calidad de su investigación. Puedo utilizar la inteligencia artificial para generar mapas de conocimiento y saber dónde se concentra la producción científica. Incluso puede servir como herramienta para saber dónde pueden producirse avances científicos y dónde las autoridades públicas financian determinadas investigaciones.

– Dialnet Global tiene la ventaja de estar construido sobre Dialnet, que es una historia de éxito. Este salto adelante que ahora se pretende, ¿cuánto puede tardar y qué coste puede suponer?

– No hemos hecho el viaje hasta aquí solos. Este es un proyecto colaborativo y debe seguir siéndolo: ese es el modelo del éxito. Nuestros usuarios son universidades y centros de investigación. El plazo que tenemos ahora mismo para alcanzar objetivos extremadamente ambiciosos es la duración del Mecanismo de Recuperación, ya que una parte del mismo está financiado por ese mecanismo y otra por el Gobierno de La Rioja. Tenemos hasta diciembre de 2025.

– Pero supongo que no debería terminar ahí.

– Claro; Esto no es llegar a diciembre de 2025 y se acabó. Es un proyecto que estamos construyendo para que podamos asegurar su sostenibilidad. Es decir, si hemos crecido en plantilla para ofrecer determinadas funcionalidades, podremos mantener todo ello más allá de 2025. El presupuesto del convenio de colaboración que tenemos con el Gobierno de La Rioja es de seis millones para 2023, 2024 y 2025.

– Este es un proyecto con ambición internacional, pero nació vinculado a una pequeña universidad. ¿Hay mucha competencia? ¿Quizás otras universidades que, con más músculo, puedan intentar hacer lo mismo?

–Es cierto que Dialnet es un modelo de éxito que nació de una pequeña universidad en la comunidad autónoma más pequeña de España. Pero ahí reside su éxito. Había un grupo de personas en la Biblioteca de la UR y en el servicio informático que creían que había posibilidades de crear una gran biblioteca digital con la mayor cantidad de contenidos en español. Eso es todo, así que ahora mismo creo que no hay nadie que pueda hacer lo que hace Dialnet. Es cierto que hay multinacionales y empresas comerciales que sí cuentan con estas bases de datos, pero ofrecen sus productos a precios de mercado. Nosotros, en cambio, somos una fundación sin ánimo de lucro; Toda la información de Dialnet es de acceso abierto. Lo único que hacemos es asegurar la sostenibilidad de nuestros productos. La base de datos está abierta a cualquiera, pero si una universidad nos pide que desarrollemos un sistema CRIS (ahora hay alrededor de 40), cobramos el costo del desarrollo.

–¿Estamos hablando sólo de producción científica en español o también en otros idiomas?

– En la base de datos de Dialnet, esos 9,3 millones de documentos, gran parte del contenido está en español. Pero cuando creamos los sistemas de información –los CRIS– de lo que se produce en una universidad, traemos con nosotros toda la producción científica de los investigadores de esa universidad, ya sea en español, inglés o chino. Ahora, con los modelos multilingües, puedo aplicar la inteligencia artificial sin prestar atención al idioma en el que está escrita.

– ¿Y América Latina? ¿Es un territorio de expansión?

– Es un campo claro para la expansión. El que te conoce, te conoce mucho y utiliza tu sistema. De los 3 millones de usuarios registrados en Dialnet, la mitad son latinoamericanos. Otra cosa es que sean nuestros colaboradores. Los colaboradores son universidades que ingresan información al sistema. En Iberoamérica hay 55 universidades colaboradoras (en España hay 66 y hay 40 de otro tipo de instituciones). El número es alto, pero América Latina es un mundo y cada país tiene su idiosincrasia.

– Una pregunta de un usuario ocasional. ¿Por qué hay tantas referencias en Dialnet pero, en su mayor parte, el texto completo no está disponible?

– Esto está motivado por el sistema de producción científica. Lo mismo sucede en todo el mundo. Lo acaba de definir en estos días el profesor Roberto Escalante (secretario general de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe): los estados pagan por la ciencia que se produce, los investigadores pagan por la publicación de sus artículos en determinadas revistas y el usuario paga por acceder a ellos. Eso no depende de Dialnet; Así es como se construye el sistema. Pero el modelo de ciencia abierta aboga por romper este círculo vicioso. En teoría, todo lo que se financia con fondos públicos debería estar a disposición de la sociedad; En la práctica ocurre cada vez más, pero esa dependencia continúa. Sin embargo, creo que no está lejano el momento en que tengamos contenidos mucho más abiertos. Damos apertura a todo lo que está abierto y todo es accesible.

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