En Córdoba, los piqueteros dicen no recibir “nada” desde diciembre

En Córdoba, los piqueteros dicen no recibir “nada” desde diciembre
En Córdoba, los piqueteros dicen no recibir “nada” desde diciembre

Dos de las principales organizaciones sociales que gestionan comedores sociales y merenderos en Córdoba denuncian que desde diciembre del año pasado, cuando terminó el gobierno de Alberto Fernández, se truncó la entrega de alimentos por parte del Gobierno nacional.

“Enviaban mercancías a nuestra organización desde Buenos Aires mensualmente, pero todo se cortó desde que llegó Milei al poder. Teníamos cantidades asignadas y llegaban regularmente”, dijo a La Voz Emanuel Berardo, dirigente del Polo Obrero en Córdoba.

Pablo Montes, dirigente del Movimiento Evita, planteó una situación similar. “La situación es la misma desde que asumió el nuevo gobierno: cero asistencia a los comedores”.

Para estos dirigentes, la situación de que el Gobierno tenga alimentos no distribuidos es “inadmisible” en medio de una demanda social que, aseguran, “no cesa” semana tras semana.

Berardo aseguró que el recorte de la asistencia no tiene distinciones y afecta a todas las organizaciones. Manifestó que tanto los alimentadores que dependen de la Iglesia católica como los que son administrados por iglesias evangélicas abandonaron el sistema de distribución.

“La Provincia y el Municipio de Córdoba también recibieron parte de los alimentos enviados por la Nación, pero todo se deshizo desde la llegada de (Sandra) Pettovello al Ministerio de Capital Humano”, dijo Berardo.

El dirigente negó que existiera en Córdoba un esquema que se quedara con mercancías, como denunció el ministro Pettovello. Por otro lado, dijo que la situación de los comedores sociales es “diversa”. Habló de mucha “informalidad” y de que hay lugares en los pueblos que ni siquiera tienen domicilio fijo. “Se están moviendo. Hay personas que se quedaron sin comida y ya no están en los lugares donde servían la comida”, afirmó.

Berardo habló de una conversión de comedores a comedores sociales. Y dijo que es una tendencia que no sólo se ve en el Polo Obrero. “La diferencia entre un comedor popular y un comedor es la irregularidad. En el comedor se sabe que todos los días, o tres veces por semana, tomaba un plato de comida. Las ollas populares son irregulares. Se come cuando hay mercancía y la organización puede comprarla o hacerse con ella”, describe el dirigente como un fenómeno de los últimos meses.

Roxana Velázquez comanda un espacio comunitario del Movimiento Evita en el barrio San Roque, en la Capital. Y dice que “nunca” tuvieron que convivir con un gobierno como el de Milei. “Quieren hacernos pasar por delincuentes y no lo somos. Que vengan a auditarnos. Que vea el trabajo que hacemos. No tenemos nada que ocultar”, afirma la mujer, quien afirma que el año pasado fueron visitados por funcionarios del entonces Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. “Desde que existe este gobierno nadie ha venido a ver lo que hacemos”, dijo Velázquez.

Berardo, por su parte, afirmó estar al tanto de dos inspecciones realizadas en Córdoba en las últimas semanas por personal de la cartera comandada por Pettovello.

“No les pueden retener alimentos con la necesidad que hay entre el pueblo”, se quejó el Movimiento Evita.

 
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