La industria textil argentina enfrenta un momento crucial

La industria textil argentina enfrenta un momento crucial
La industria textil argentina enfrenta un momento crucial

La industria local se encuentra en una posición intermedia, orientada hacia su mercado interno, lo que limita su capacidad de crecimiento y aumenta los costos de producción (EFE/Woo He/Archivo)

En las últimas dos décadas, la industria textil argentina ha vivido una montaña rusa entre aperturas y cierres al mercado global. Este vaivén ha dañado profundamente el tejido productivo nacional. Sin embargo, es crucial entender que Argentina no es sólo un país agrícola; necesita mantener y fortalecer una industria que genera un número importante de puestos de trabajo.

Desde el limitado uso de la capacidad instalada hasta la carga salarial de los operadores (que en dólares aumenta día a día) la industria textil argentina enfrenta numerosos desafíos que la hacen menos competitiva frente a otros países. La situación se complica aún más si consideramos los altos costos asociados a la producción nacional de cualquier artículo.

Es importante reconocer el esfuerzo de las empresas del sector, que han invertido en equipos y mejorado sus procesos productivos en los últimos años. Entre los años 2020-2023 Más de 700 millones de dólares fueron destinados para potenciar la industria textil del país, incluyendo bienes de capital, infraestructura, maquinaria, tecnología y ampliaciones.. Sin embargo, con un mercado interno en contracción y una alta carga fiscal, las perspectivas de crecimiento son limitadas.

Argentina no es sólo un país agrícola; necesita mantener y fortalecer una industria que genera un número importante de empleos

En un país que ha atravesado fuertes cambios en poco tiempo, la industria textil es reconocida como resiliente para superarlos y sostenerse. A lo largo de los años, hemos trabajado incansablemente para acercar las innovaciones tecnológicas a miles de emprendedores que lograron mantener una fuente de ingresos en sus hogares y que han progresado mejorando su diseño y calidad. Los espacios de reuniones internacionales demuestran los esfuerzos de la industria por mantener su competitividad y rentabilidad.

La apertura indiscriminada al mercado externo no es la solución a los altos precios de la ropa en Argentina. Nunca abrir las importaciones redujo los precios al público, pero generó enormes ganancias para los importadores. No olvidemos que la ropa es un producto de temporada y los saldos de productos que los países del hemisferio norte no han podido comercializar se enviarán a precios mínimos. Sólo vale observar el fenómeno chileno que recibe toneladas de excedentes textiles y se forman inmensos basureros de ropa.

En el complejo mundo de la moda se distinguen tres tipos de países. Los países “A”, principalmente europeos, destacan por su excelencia en diseño y liderazgo en el ámbito global. Mientras tanto, los países “C”, India y Sri Lanka, se caracterizan por sus bajos costos laborales y son los principales fabricantes de prendas de vestir del mundo. Argentina, por su parte, se encuentra en una posición intermedia, orientada hacia su mercado interno, lo que limita su capacidad de crecimiento y aumenta los costos de producción.

Entre los años 2020-2023 se destinaron más de 700 millones de dólares para impulsar la industria textil en el país

Estamos ante un momento crucial para la industria textil argentina. Debemos tomar medidas concretas para fortalecer y desarrollar nuestro sector, garantizando así un futuro próspero y sostenible para la industria y sus trabajadores. En el pasado y en el futuro, la importación indiscriminada sólo conduce a un aumento del desempleo y una reducción del consumo interno, creando un ciclo perjudicial para la economía del país.

Es esencial promover el crecimiento de las empresas locales y trabajar en colaboración con el gobierno para reducir costos y hacer que nuestros productos sean más competitivos a nivel internacional.

La mayoría de las fábricas de prendas de vestir de nuestro país son talleres medianos o pequeños, a menudo de propiedad familiar, y carecen de acceso a tecnología avanzada y formación especializada. Esta situación ha generado críticas por la percepción de no cumplir con los estándares internacionales de calidad. Para mejorar es necesario implementar políticas productivas que contemplen un horizonte mínimo de mediano plazo.

Tenemos la esperanza de que en los próximos meses mejore la capacidad adquisitiva de la población, con una disminución de la inflación, y que encontremos un camino positivo hacia el trabajo, la inversión y la producción.

El autor es gerente de Emitex, Simatex y Confemaq.

 
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