El atractivo natural de Colombia que había quedado oculto por la guerra.

El atractivo natural de Colombia que había quedado oculto por la guerra.
El atractivo natural de Colombia que había quedado oculto por la guerra.

Cascada en el fin del mundo, Putumayo – crédito @RafaelAyalaCastillo/X @Wikiedwing

Las dolorosas décadas de guerra no sólo rompieron lazos entre seres queridos, familias y grupos políticos, sino que también solidificaron muros de inaccesibilidad a grandes porciones de las riquezas naturales del país, debido a la presencia de grupos armados.

Por esta razón, vastas extensiones de la selva amazónica, por ejemplo, quedaron fuera de los destinos de exploración y descanso de la mayoría de los colombianos residentes en ciudades y pueblos. Y mientras tanto, las carreteras se convirtieron en un riesgo más, debido al predominio de las estructuras armadas.

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Sin embargo, las circunstancias ahora son otras y zonas golpeadas por la violencia, o a las que era impensable llegar, son ahora descubrimientos turísticos que dejan perplejos a los amantes de la naturaleza que ofrece el territorio colombiano.

En el departamento de Putumayo, por ejemplo, se encuentra la cascada Fin del Mundo, que se ha convertido en una opción preeminente para viajeros nacionales y extranjeros. Está catalogado como un paraíso natural, ubicado entre Mocoa y Villagarzón, y conocido por su impresionante desnivel de 75 metros y una ubicación desafiante, en medio de la exuberante selva amazónica.

Caída de agua de la cascada Fin del Mundo – crédito Travelografía

El recorrido hacia la cascada requiere de una desafiante caminata que puede durar desde una hora y media a tres horas, y que se inicia desde el sendero San José del Pepino, ubicado a seis kilómetros de Mocoa. Durante el recorrido los excursionistas podrán admirar diversos saltos de agua menores, ríos cristalinos y una rica diversidad de flora y fauna, en medio del canal Mandiyaco. Destaca la presencia de especies como la tangara del paraíso, el mono bebé y diversas mariposas.

De acuerdo a Viajes a Colombia, esta ruta es tan colorida que “durante el recorrido se conocen diferentes balnearios con cascadas cristalinas. Atravesas bosques, lagunas y cuevas. Es impactante ver cómo el paso del agua ha pulido las rocas haciéndolas parecer tejas”.

Cañón de Mandiyaco, cerca de Mocoa – crédito @ecoturismoputum/X

Ahora bien, el viaje no debe incluir preocupaciones, ya que también existen guías turísticos designados por entidades turísticas validadas por las autoridades. De hecho, el portal de viajes Travelografía Destacó que “si bien este departamento ha sido escenario del conflicto armado en Colombia, La implementación del Acuerdo de Paz, la resiliencia de su gente y el auge del turismo comunitario han contribuido a mejorar la seguridad (…)”; Aun así, se hace el llamado a viajar con precauciones y la compañía de un guía.

Por su parte, un texto periodístico de El espectador, el dirigente turístico Jesús Huaca, principal impulsor de la Corporación Turística Fin del Mundo, ha sido una figura clave en el desarrollo de este destino. “Llegué del Cauca en 1971 con un fusil, siendo enemigo de la naturaleza. Pero nos dimos cuenta de que el medio ambiente es lo primero.”, testificó, con notas sobre su relato de cambio de mentalidad a favor de la conservación y el ecoturismo.

Anteriormente, esta región estuvo marcada por la presencia de grupos armados, lo que disuadió a los turistas de visitarla. Huaca informa que hubo encuentros con guerrilleros de las FARC, que controlaban la zona. En efecto, Con la firma del Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno, la zona experimentó un importante aumento del turismo. “Una vez que se fueron de aquí y empezaron a hablar de paz, pudimos empezar a trabajar hacia arriba, arreglando los senderos y promoviendo el turismo”, dijo el dirigente, citado por los medios.

Un turista, al borde de la cascada – créditos @YoSebasOsorio/X y @fonturcol/X

La mejora de las condiciones de seguridad ha permitido a turistas de todo el mundo visitar el Fin del Mundo, que ahora pueden disfrutar de una experiencia inmersiva en plena naturaleza. La caminata está marcada por impresionantes paisajes, entre ellos el Pozo Negro y El Encanto, una cascada de tres caídas que forma un lago frente a un restaurante construido dentro de una cueva.

La entrada a la cascada cuesta 25.000 pesos colombianos, con descuentos para quienes se alojen en establecimientos que se encuentran dentro de la reserva. “Ya no queda nada de aquellos tiempos en los que la única manera de ascender a la montaña era agarrándose de las ramas”, dijo el guía, debido a cambios en la infraestructura que han facilitado el acceso, incluyendo escaleras y caminos de piedra.

“Lo llamamos ‘fin del mundo’ porque antes era muy difícil acceder. Cuando llegas a la última cascada, a una altura de casi 80 metros, hay pura piedra grande en el fondo”, explicó Huaca.

 
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