El Gobierno y la CGT, entre presiones cruzadas por la Ley de Bases, la promesa de un asado y un viaje compartido a Europa

El Gobierno y la CGT, entre presiones cruzadas por la Ley de Bases, la promesa de un asado y un viaje compartido a Europa
El Gobierno y la CGT, entre presiones cruzadas por la Ley de Bases, la promesa de un asado y un viaje compartido a Europa

La dirección de la CGT decidió abrir un período de espera en su plan de lucha y está a la espera de un llamado del Gobierno

El Gobierno y la CGT tienen hoy una coincidencia: hasta que no se defina en el Congreso el destino de la Ley de Bases y el paquete fiscal, es muy difícil que haya alguna señal de reanudación del diálogo que comenzó el 10 de abril en la Casa Rosada y quedó congelado con el segundo paro general que se produjo el 9 de mayo. Más allá de los tibios contactos que se mantienen, ambos sectores ellos apuestan que la sanción o rechazo de estas iniciativas que Javier Milei considera cruciales para su gestión proporciona mas fuerza a sus posiciones.

La dirección cegetista volvió a prensa a los senadores de Unión por la Patria a votar sin fisuras contra los proyectos, y hasta Pablo Moyano incómodo al referirse al “fantasma de Banelco”, mientras el oficialismo se resignó a que el Senado presente modificaciones eso implicará el regreso de los textos a la Cámara de Diputados y el aplazamiento de la firma del Pacto de Mayo, pero sigue intentando que los senadores voten la menor cantidad de cambios posibles.

Esa será precisamente la misión que iniciará este lunes el Secretario de Trabajo, Julio Cordero, que visitará el Senado para intentar convencer al senadores de la UCR aprobar el capítulo laboral de la Ley Base tal como surgió de la Cámara Baja. No será fácil: en el bloque presidido por Martín Lousteau ellos planean al menos 3 modificaciones en la modernización laboral libertaria, que se redujo de 58 a 16 artículos y sin los puntos objetados por la CGT gracias al operador sindical más eficaz, Miguel Ángel Pichetto, el jefe del bloque de diputados de Hacemos la Coalición Federal.

El secretario de Trabajo, Julio Cordero, irá al Senado a hablar con los senadores de la UCR sobre la reforma laboral (Foto Nicolás Stulberg)

Los radicales ahora aspiran a cambios que irritará a los dirigentes sindicales: limitar el alcance de la figura de “trabajador independiente”, que puedes estar a cargo de hasta 5 “trabajadores independientes” más para realizar un emprendimiento productivo y ahora quedaría en 2; prohibir el cuotas solidarias, el polémico recurso para financiar a los sindicatos mediante descuentos obligatorios de una suma pactada en los convenios colectivos e incorporarla nuevamente al proyecto La penalización de los bloqueos sindicales. contra las empresas.

Cordero, como el resto del Gobierno, quiere que las iniciativas sean convertidas en ley lo antes posible por el Senado, pero ahora buscará que los radicales no cambies nada para facilitar su sanción. El Secretario de Trabajo tendrá otra dificultad para lograr ese objetivo: en la CGT no descartan reunirse esta semana con los senadores de la UCR para pedirte que votes contra de proyectos oficiales o, al menos, No realizar cambios que afecten el poder sindical: Al fin y al cabo, ya habían conseguido que Diputados no tocaran las cuotas de solidaridad ni sancionaran los bloqueos, por ejemplo.

El sindicalismo está convencido de que sólo si los libertarios tienen un revés legislativo se les abrirán las puertas de la Casa Rosada para un amplio diálogo. El escenario contrario, el de una victoria parlamentaria, les hace pensar que el Presidente, animado por haber conseguido su gran objetivo político, les seguirá. marginando o los condenará a una relación llena de condiciones.

El senador de la UCR Martín Lousteau, con un rol clave en la promulgación de las leyes que necesita el Gobierno

En el Gobierno, en cambio, todavía no entienden la oscilaciones de la oposición. “Si las leyes salen”, dijo un operador oficial, “saldrán”. fortificado porque el pueblo apoyará a quienes ayudaron a Milei a tener lo que necesita para gobernar. Si no, serán vistos como “la máquina obstaculizadora”. Y agregó: “Si no tenemos las leyes, Esperaremos hasta 2025”. La alusión al próximo año es obvia: habrá elecciones legislativas y La Libertad Avanza quiere ganar más escaños y tener mayoría en ambas cámaras.

Por su parte, la CGT comienza a abrir un patrón de espera en su estrategia de confrontación hacia el gobierno de Milei: un puñado de dirigentes que deliberaron en la UOCRA acordaron la semana pasada que No hay margen para realizar una nueva medición de fuerza próximamente, ni mucho menos de 36 horas. “Insistir con las huelgas sólo beneficiará al Gobierno porque “Nos desgasta y victimiza a Milei” realizado antes Infobae el jefe de un sindicato poderoso.

La dirección cegetista, en cualquier caso, espera una guiño del oficialismo a dialogar públicamente al tiempo que refuerza los llamados y contactos reservados con exponentes milistas. Sus interlocutores oficiales son los habituales, desde el Ministro del Interior, Guillermo FrancosIncluso el Secretario de Trabajo, Julio Corderopasando por el influyente asesor Santiago Caputo, sino también el Ministro de Capital Humano, Sandra Pettovello; el superintendente de Servicios de Salud, Gabriel Oriolo, y hasta el asesor en temas de salud Mario Lugones, relación fluida con muchos miembros del sindicato.

Pablo Moyano se diferenció de sus compañeros de la CGT y llamó a movilizar al Senado cuando se discuta la Ley de Bases (Foto EFE)

Pese a la apertura de compuertas, hay nuevos roces: tras la secretaria de Acción Social de la CGT, José Luis Lingeri, tuvo su primera reunión con el titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), Gabriel Oriolo, para hacer una serie de propuestas destinado a revertir la crisis financiera de las obras sociales, el Gobierno aclaró que analiza modificar el Programa Médico Obligatorio (PMO) para evitar la quiebra del sistema de salud: en realidad, es una de las sugerencias que Lingeri le hizo a Oriolo. “Nos quieren robar las ideas para quedarnos con el rédito político de hacer algo ante la crisis del sector”, se queja la dirección cegetista.

Más allá de estas tensiones que estallaron en las últimas horas, los líderes más dialogantes saben que no pueden hacer huelgas permanentes y ellos suplican por un llamado del Gobierno para invitarlos a negociar, pero mientras tanto podrían dar otra señal de hostilidad hacia Milei con un movilización ante el congreso cuando los senadores debaten las leyes que interesan a Milei. Aunque la concentración es organizada por el peronismo, incluso los más moderados de la CGT admiten que No podrán evitar su participación en la protesta, tal vez con una representación modesto

Las diferencias entre dialogantes y combatientes en la CGT son cada vez más difusas. Pablo Moyano, una vez más, diferenciado del resto de la dirigencia cegetista al exigir una movilización al Congreso junto a las dos CTA, los sindicalistas kirchneristas y las Madres de Plaza de Mayo. Héctor Daer (Salud) es un moderado que a veces no lo parece: en el Gobierno hay quienes lo consideran un “causa perdida” porque puede ser más duro que el hijo mayor de Hugo Moyano. Ellos piensan que sobreactua para no perder terreno dentro de la CGT y, además, porque mira con recelo cómo el Gobierno también tiende puentes secretos hacia otros líderes.

Guillermo Francos y Gerardo Martínez compartieron la presentación del libro del periodista Gonzalo Aziz (Foto Gustavo Gavotti)

El contraste más evidente fue cuando Daer advirtió al Gobierno que no se molestara en invitar a la CGT a firmar el Pacto de Mayo, como insinuó Guillermo Francos, porque ese día tendrá un lío en su sindicato. Lo dijo mientras Gerardo Martínez (UOCRA), otro campeón de la facción del diálogo, vino de compartir con el Ministro del Interior la presentación del libro del periodista Gonzalo Aziz en la Feria del Libro, donde intercambiaron gestos conciliadores. A diferencia de Daer, el líder del gremio de la construcción no lo negó la presencia en el Pacto de Mayo: “La CGT no apuesta al caos”dijo, y expresó su expectativa de que “a partir de ahora tendremos la oportunidad de discutir un proyecto nacional”, dado que “No tenemos que tener una posición anticipada que proponga una confrontación”.

Después de la huelga general, un sindicalista llamó a Cordero para intentar reanudar el dialogo y le prometió organizar una barbacoa con la presencia de sus colegas cegetistas (ninguno, aparentemente, afectado por el aumento del precio de la carne). Pero la relación entre el Gobierno y el sindicalismo no sólo se nutrirá de las comidas: el secretario de Trabajo y una delegación de la CGT ya se preparan para convivir en Ginebra, Suiza, cuando se celebre la conferencia anual de la CGT. Organización Internacional del Trabajo (OIT). Será en la primera quincena de junio, cuando el misterio sobre la sanción o la caída de las leyes libertarias. Y también, sobre la próxima etapa de una estrategia de la CGT que hoy entró en una senda de incertidumbre.

 
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