Cajete, Corregimiento de saberes ancestrales del Cauca, que refleja una historia culinaria basada en el maíz! – .

Cajete, Corregimiento de saberes ancestrales del Cauca, que refleja una historia culinaria basada en el maíz! – .
Cajete, Corregimiento de saberes ancestrales del Cauca, que refleja una historia culinaria basada en el maíz! – .

Más de 150 años, viviendo, tejiendo, resistiendo y tratando de rescatar una tradición de cocina tradicional, que a base de este grano mantiene vivo el aroma y sabor de sus derivados.

La comida típica en el departamento del Cauca es una de sus protagonistas, permitiéndonos mostrar un territorio de diversidad gastronómica, que ha logrado ganar reconocimiento a nivel nacional e internacional, gracias a la conservación de sabores, costumbres y conocimientos ancestrales típicos de cada una de sus regiones, logrando mantener sus métodos tradicionales.

Así, en esta región, el Congreso Gastronómico es un escenario donde cada año comunidades afrodescendientes, campesinas e indígenas, así como representantes de la cocina nacional e internacional, se dan cita en este gran evento culinario, mostrando a la capital del Cauca como un referente gastronómico. ciudad por excelencia. No sin antes dejar atrás otros eventos sumamente importantes como el Festival de Cocina Tradicional Mesa Larga y los diversos encuentros gastronómicos del departamento, el Congreso Departamental de Mujeres Étnicas, Achiote y Maní.

De esta gastronomía, Popayán ostenta el título de “Ciudad de la Gastronomía” otorgado en 2005 por la UNESCO, convirtiéndose en la primera ciudad en obtener este título entre las ocho que actualmente cuentan con el reconocimiento y que las hace parte de la red. de Ciudades Creativas de la UNESCO. Además de combinar conocimiento, cultura, turismo, religiosidad y degustación.

Buscando nuevas rutas de la cocina tradicional.

Caucanos y turistas tienen la oportunidad de visitar otros sitios como destino alternativo, para conocer más sobre la preparación de los mejores platos ancestrales; donde el maíz es el producto y alimento imprescindible para la preparación de sus maravillosos derivados; entre ellos sopa de maíz, tortillas, wraps, masa de maíz, sopa de tortilla, mote, birimbí, entre otros.

Uno de estos destinos es Cajete, distrito de saber ancestral a 15 minutos de Popayán, conocido como “Puerto Arepa”. Este lugar lleno de sabores desde el siglo XIX ha conservado esta tradición culinaria y manual, reflejando una historia basada en el maíz, donde a través de un hilo familiar se ha entrelazado toda una costumbre llena de momentos en torno a este grano ancestral.

Cajete, un legado, una identidad, una generación.

Cajete, en su contexto histórico se ubica hacia el oeste de Popayán, este distrito se remonta a la colonia. Tuvo sus inicios como un pueblo de indios llamado San Juan de Cajete, residencia de los naturales conocidos como Cajetes y Cocomitos, bajo el cacicazgo o autoridad de la familia Ambuya. Por la extensión territorial quedó dividido en distintos encomendaderos como Francisco Ventura de Belalcázar y Aragón, Gonzalo López del Águila, Isabel Núñez de Rojas, Matías Ladrón de Guevara y otra parte en la Hacienda Cajete propiedad de María Fernández de Elvira en el siglo 18.
Dicho territorio al parecer habría sido poblado desde la colonia con indígenas traídos de distintos lugares, por los encomenderos. Estos se organizaron en dos pueblos, uno de los Cocomitos y otro de los Cajetes. (Párrafos compartidos del libro Amo Jesús, del historiador y diseñador gráfico, Diego Fernando Mera).

Anteriormente, la mayoría de las mujeres y los pocos hombres que se dedicaban a transformar el maíz, avanzaban valorando el esfuerzo de sus generaciones ancestrales, mirando y dando el valor de lo que significaba levantarse a las tres de la mañana, preparar leña. , estar en medio de un ambiente de cocina, sentir el sudor, la familia, dar y recibir sonrisas que se entrelazan en medio del calor de la sartén de cobre o aluminio y el horno de barro artesanal, fundamental para la preparación de los productos derivados. de esta planta americana, sentir esos sonidos del fuego y la cagüinga o cuchara de palo removiendo la colada o grano de maíz, conducen a realidades basadas en querer preservar y darle fuerza a una tradición veredana, que al final une más, fortalece los vínculos afectivos. .

En medio del calor del fuego, los portadores se niegan a dejar que sus recuerdos se pierdan y es aquí donde se crea un espacio que reúne toda una historia para contar, sentir, mostrar y disfrutar en torno al maíz.

Manos arrugadas llenas de amor, recuerdo y cariño.

Protagonistas de este sentimiento son aquellas mujeres empoderadas, emprendedoras, llenas de sabiduría, que en medio de este caserío de Cajete, aún sienten el apoyo y la presencia de las dinastías Roseros, Sánchez, Maunas y Ledezmas. Entre ellas, Matilde Mauna, natural de Vereda Poblazón, de quien Flor de María Sánchez, natural de Cajete, aprendió este oficio a base de sus conocimientos, experiencia y sentimiento en sus manos, logrando sacar adelante a sus nueve hijos. ”.

“Desde los diez años aprendí este maravilloso oficio, permitiéndome transformar hasta 18 paquetes de maíz. “Este ha sido un trabajo al que le he dedicado toda mi vida, dejando pasar rápido mi infancia y juventud, ya que mi tiempo fue muy rápido, todo para criar a mis hijos”. Flor de María expresó.

Ahora Flor de María es una portadora de 83 años, madre soltera de nueve hijos; siete mujeres y dos hombres, dos de sus hijas forman parte de la tercera generación encargada de resistir, revivir y sentir el olor del maíz para poder replicar esta tradicional costumbre a nuevos espacios, aunque esto está expuesto a desaparecer, ellos se mantienen firmes. en contribuir para que sea el pilar para el desarrollo socioeconómico de la región y el municipio de Popayán.
Cajeños y Cajeñas, que así lo llaman, con más de 155 años de tradición, muestran una historia y técnicas propias de las mezclas de maíz como portadoras de conocimientos y que, agrupadas, exponen e invitan a degustar sus productos derivados del maíz como un alimento limpio. Proceso artesanal que contribuye a la salud y el bienestar.

Un lugar de encuentro, para vivir y saborear la transformación del maíz

Con conocimiento de causa, toman trozos de esta masa, no mayores a 90 gramos, y al palparlos con las manos, los transforman en arepas similares al cono de un volcán como el Puracé, que en menos de tres horas puede convertir esta masa en más de mil arepas o tortillas, lo que nos permite mostrar una producción anual de más de 250 toneladas.

Para rescatar esta cocina y mantener viva la llama, mujeres de la tercera generación junto a sus saberes y descendientes de doña Flor de María Sánchez, logran crear “El Museo Viviente, Abuela Flor” con el objetivo de reunir toda una historia. , un recetario y con la ayuda de los mayores, seguir el hilo de estas costumbres ancestrales para profundizar en su importancia ya que ahora sólo el veinte por ciento de los cocineros se interesan por este renglón productivo.

Yolima Esmeralda Sánchez, cocinera de tercera generación (hija de doña Flor) dice “si se acaba la tradición, se acaba la historia de la comunidad de Puerto Arepa y sus derivados del maíz. “Amar, querer y conservar lo que somos, es llevar nuestras costumbres para siempre”. Con el museo viviente queremos salvaguardar la gastronomía caucásica. Yolima destaca que “el maíz para ellos es una bendición, es oro puro, con el que muchas familias han subsistido en esta zona rural”.

Yamileth Sánchez, segunda hija de Flor de María, también pertenece a la tercera generación de cocineras tradicionales de derivados del maíz, a sus 35 años expresa que “su objetivo es comercializar estos productos a otras ciudades, para ser reconocidas como portadoras de la tradición” Sumado a todas estas realidades deseamos seguir aportando al conocimiento y más desde el punto de vista educativo, llegando a diferentes instituciones. Todo esto es parte de la dinámica que se desarrolla en el museo viviente, que se ubica al fondo, sobre la calle principal, de la Iglesia de Cajete.

En medio del calor del fuego se niegan a permitir que se pierdan sus recuerdos. Estos portadores de la tradición todos los lunes, miércoles y viernes se ponen sus delantales, muelen maíz, encienden leña y calientan el horno de barro de más de 50 años de antigüedad y con sus manos dan forma a la masa de maíz y otros productos para luego distribuirlos en el plazas de mercado de Popayán, donde cientos de familias de la ciudad y el departamento los compran para llevarlos a sus cocinas, prepararlos y saborearlos a su gusto.

Invitación a visitar el Museo Viviente Abuelita Flor.

A locales, turistas y visitantes les extiendo el saludo para que conozcan a los hijos del maíz, sumando a esas historias y el sentimiento de la cocina ancestral, permitiéndoles antojar cada producto, probar un poco de los sabores que se sienten de este ciudad. . Un puerto cargado de sabiduría, conocimiento, cultura y toda una historia más que contar, así es “Puerto Arepa” una parte más del Cauca para llevarte a todos los lugares de Colombia y el mundo.

“Por todas esas mujeres trabajadoras, merecedoras y luchadoras que por años han trabajado en el comercio del maíz en La Vereda Cajete, por todas las que ya no están con nosotros y que fueron pioneras en esta hermosa labor, gracias señora María Percides Rivera Sánchez, hija de una mujer tan hermosa como la señora Rosa Sánchez, merecedora de tan gran reconocimiento, a la señora Ninfa Rivera, quien forma parte del grupo #HijosDelMaiz y portadora de conocimientos, a Yenny Castro, Madelen Sánchez y Yolima Sánchez quienes son terceras generaciones de la Abuelita Flor Museo Vivo y han llevado su tradición por más de 70 años, y para todas esas mujeres trabajadoras, madrugadoras y jabalíes de Cajete, para ellas un merecido reconocimiento”. Destacados, Abuelita Flor, Museo Viviente

Están todos invitados a seguir esta tradición culinaria en las páginas de Instagram, Facebook como “granny flower living museum”, en Whatsapp para pedidos, envíos y capacitaciones al 301 389 72 06

 
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