El agua no es incolora, inodora e insípida – .

El agua no es incolora, inodora e insípida – .
El agua no es incolora, inodora e insípida – .

El “minidogma” que la define ayuda a continuar, pero el agua no es como la llaman. Ayuda, ya está, ayuda a cualquier conversación y así se acepta: “Se define como incoloro, porque es transparente; inodoro, porque no huele a nada; e insípido porque tampoco sabe a nada. Sin embargo, estas tres características no siempre son tan obvias y pueden no ser tan ciertas en ciertos casos. Detrás se ve la montaña: para todos, el agua es muchas cosas que se relacionan con un eje, la vida. Nuestra vida.

En la ciudad de Santa Fe, donde viví desde 1944, el agua salía por el grifo. Lugar. El baño y el lavabo, las tuberías. Nada que no se entendiera como natural al poco de vivir, no supiéramos que no es igual en todas partes y para todos y la vida allí, entonces, es diferente. Sólo con el tiempo se comprende que sin agua no hay vida… “tan eterna como el agua y el aire”, se refiere Jorge Luis Borges a su ciudad, Buenos Aires, al declarar en el poema que la juzga eterna. Eso es lo que nos pasa a nosotros. No fue así, no siempre será así.

En Coronda, además del tanque, estaba el aljibe. En el baño, el segundo baño fuera de la casa, se tiraron dos o tres pastillas de azul de metileno cuando la inundación de abril resultó ser la correcta. No deben aparecer rayas azules de agua en el agua de la cisterna. Si aparecía… piel contaminada. Había que esperar a que “el seco” lo cambiara. Hubo que vaciar el pozo ciego. Y espera la primavera. El agua del aljibe se utilizaba para las plantas y las botellas de vino se enviaban en una bolsa de arpillera para que el agua las “frescara”, solo eso: frescas. Agua como refrigerante natural. Beber sólo de sifones. O muy cocido, cocido dos veces para el mate.

Barrancas, el otro lugar de los veranos (Barrancas y Puerto Aragón) sirvió para los músculos. En casa del tío había que bombear agua desde un dispositivo de este tipo, la bomba, hasta el depósito de agua situado en el tejado. A partir de ahí la distribución. Era un poco más dulce que el de la ciudad de Santa Fe. No entendíamos, salvo las piscinas de Obras Sanitarias, que depurarla era un proceso diferente al del agua bendita, más total, más grande, diferente.

Inundaciones, inundaciones, dos al año en aquellos tiempos de Brasil sin represas y gobiernos argentinos que no habían demostrado su inutilidad. No utilizar el río para generar energía es una demostración de la ineptitud, ignorancia y bestialidad de los gobernantes argentinos. Estos días, cuando los brasileños las abren porque las inundaciones los obligan, aguas abajo sólo aparece la falta de previsión de los actuales gobernantes. Todavía son asquerosos. “Sólo quiero caminar, como camina el río hacia el mar (…)”, dice un cante flamenco; “Rio abajo voy cargando la jangada (…)”, una canción del salteño, Jaime Dávalos, emociona nuestros pagos. Las aguas buscan su nivel. No es tan difícil. Brutos y sordos los gobernantes. “Dolorcito” Gaitán está de regreso… ¡está de regreso!

Brasil, como dijo Helio Jaguaribe, “es un hermano que cumple, pero exige y obliga”. Argentina está condenada al éxito, de la mano de su hermano. El concepto, del que se apropió Eduardo Duhalde, define (en Jaguaribe) cómo son realmente las cosas. Partes de un coche a medio construir, contrabando y el “Comando Bermellho”, fútbol… y agua. No entender el agua –es decir, desconocer la vida común en los territorios– es seguir con la cabeza hinchada. Nuestros gobernantes son así. Antes, ayer y hoy también. Como dicen los pibes, los más pequeños, los dueños del futuro: “los que mandan son muy termo”, repite comportamiento el frustrado monarca.

El socialismo en la provincia de Santa Fe es un imperio provincial que se derrumba. Sólo cuadros dirigentes y la necesidad de un nombre conocido para recoger votos. Se decidieron por la vida y la propiedad, primero en Rosario, luego en la provincia. Sus restos, por acuerdo de los radicales, ocupan -con mandato efectivo- puestos importantes en la grilla del gobierno provincial, lugares de gran decisión sobre el futuro. El “fenómeno cultural” está en tus manos. El futuro de la empresa de agua también. Con quién, con qué ideas, qué inversiones, qué hacer con el agua que se pierde en las tuberías, el coste de los insumos para la depuración. Hagamos un silogismo torcido. Premisa mayor: el agua es vida. Premisa menor, los socialistas se encargarán de ello. Conclusión… ejem, ejem. El bien y el mal serán imputables al Ejecutivo, no al funcionario.

Funes Hill, Kentucky. Los barrios con más encanto y previsibles empezaron, hacia el siglo XX, a cambiar de localidades cercanas. Ese padrón de 12/15 mil electores en Funes se ha convertido en un territorio con características diversas. En la escuela primaria, allí se alojan más de 70 mil personas, en la Región del Rosario. Cambia, todo cambia. En ese cambio el dinero, el que se invierte y el que se espera recaudar, al menos ahorrar, al menos dejar blanco… sobre negro. ¿Se entiende? En los barrios antes mencionados, como en el casco antiguo de ese encantador lugar, Funes, llega el agua. Bueno, hay que bombear el acueducto y agregarle un poco de agua subterránea, debido al requerimiento de metros cúbicos de caudal. El pequeño tanque aguanta. Las capas están en duda.

Uno de los desarrollos, uno, son muchos, tiene 1.800 lotes. Nunca tendrá alcantarillado. Es difícil echar gas corriente, las ponedoras tienen heces (en alto porcentaje) y todos los compuestos de las fumigaciones y pichicatas a los cultivos de la región. No era, no es, no será potable. El agua es un recipiente. El otro, el de la tierra, no es potable. Las inversiones continúan, de todas partes vienen con ganas de otra vida y es así: es otra vida. Las condiciones con el agua son diferentes, pero sigue siendo el elemento que da vida. Quienes invierten, con ilusión y benevolencia, buscan algo diferente a la ciudad. No es mi caso. Las dos palabras utilizadas (entusiasmo y benevolencia) pueden cambiarse si alguien preguntara y volviera a cuestionar las razones más profundas. Habría otras respuestas tan pronto como se investigara el tema. Es sociología, régimen fiscal y carteras bancarias.

En Guadalupe, en la ciudad de Santa Fe, íbamos a visitar a mis tías abuelas, la tía Mena (Filomena) y la tía Maruca. Garcilaso Bacigalupo. Mi tía abuela (Mena) fumaba, al igual que mi abuela Josefa, unos puros liados. Tomamos mate cocido, de agua de pozo. Guadalupe, 1950, a una cuadra de la iglesia, la casa y el terreno que ya habían sido donados -a la Iglesia- por las tías solteronas casadas con Dios a su manera, albergaban la casa y el patio interior, con enredaderas. Guadalupe no se inunda y el agua es buena, es muy dulce, dijo la tía.

De esos terrones desiguales guardados en un “azucarero de plata”, ella, tía Mena, echó dos en mi azucarero. Agua hervida, colador de tela, mate cocido muy dulce. Se podía ver basura en el agua, pero escuchar las anécdotas de las tías sobre Barrancas, Coronda, la Escuela Normal de Coronda en los primeros años del siglo XX era como vacunarse contra las aguas residuales, las aguas residuales contaminadas y la mala higiene de aquellos. tías solteronas. Historias agradables y confianza. Hoy no serían suficientes, no me bastarían, por eso desconfío de la urbanización rápida y de las inversiones más que generosas. Ojalá tías como esas, tan llenas de confianza en Dios, no los vayan a poblar.

Un personaje de la ciudad de Rosario fue “Pancho” Cattáneo. Verdadero emprendedor, quiso poner un “semitecho” en La Peatonal. Evidentemente, los alcaldes nunca quisieron hacerlo. Murió joven, dejó galerías, locales, en una existencia vivida con rapidez, con avidez. Los miércoles, en un restaurante de su propiedad (las paredes) y alquilado a gente amiga, había una reunión de los miércoles… je…. Presidió sobre un cántaro de agua. Ésta es una ciudad generosa, “Bigote”, me dijo. Les cuesta caro que el agua sea buena y no nos envenene, no hay quejas del agua, es buena, no nos envenena. Es más, la mitad se pierde en tuberías viejas y están los vengadores, que hacen cubitos y te venden una bolsa carísima de agua potable… que no potabilizaron. “Self Made Man” fue Francisco Cattáneo.

¿Por qué dedicaste una columna actual al agua y a tus anécdotas personales? La pregunta es válida, porque es pregunta y se sabe, lo importante es la respuesta. En la Región del Rosario el agua cuesta, costará más. En la Región del Rosario la urbanización se realiza sobre mantos freáticos muy sucios e irrecuperables. Ya son un problema. En la ciudad de Rosario hubo un misterio de inmensas inversiones en los primeros quince años del siglo. Ahora, de 2015 a 2030 se está desarrollando otro. De la vida vivida aprendemos para el futuro.

 
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