Otra sentencia para el “hombre de las mil caras”, el estafador serial de autos cordobés

Otra sentencia para el “hombre de las mil caras”, el estafador serial de autos cordobés
Otra sentencia para el “hombre de las mil caras”, el estafador serial de autos cordobés

Las condenas siguen acumulándose para Alejandro Roberto Martín Alonzo, el estafador serial cordobés. En juicio abreviado, el Tribunal Oral Federal N°1 (TOF1) de Córdoba capital lo condenó a tres años de prisión por defraudar a un hombre al venderle una camioneta robada con papeles falsos.

Una nueva estafa

El 8 de enero de 2013, un hombre vio un anuncio de una Toyota Hilux en un aparcamiento. comercio electrónico. Se comunicó con el vendedor, quien se identificó como “Juan Eduardo Pérez” y afirmó ser el dueño de la camioneta, una de sus características de estafa.

Al día siguiente viajó desde la ciudad de Córdoba a Río Cuarto para cerrar el operativo en un YPF ubicado en el ingreso a la ciudad. Sin embargo, no asistió el dueño, sino alguien que se presentó como su hijo, “Gabriel Alejandro Pérez”, un joven que tenía dificultades para hablar correctamente y a quien le pagó 116 mil pesos.

A cambio, “Pérez” le entregó un título de automóvil apócrifo y una identificación falsa a nombre de “Juan Eduardo Pérez”. Cuando el comprador, al día siguiente, acudió al Registro Automotor de Villa Allende para formalizar la transferencia, le advirtieron que la documentación no era legítima.

La División de Robo Automotriz de la Policía de Córdoba confirmó que las placas colocadas eran apócrifas, ya que las reales y los números de motor y chasis y los inscritos en los vidrios correspondían a una Hilux que había sido sustraída.

En juicio abreviado acordado con el fiscal general Maximiliano Hairabedian (pidió una pena de tres años de prisión), el imputado admitió el hecho y el juez Julián Falcucci lo condenó a tres años.

Concluyó que Alonzo ocultó “su identidad para efectos de concretar la transacción, haciéndose pasar, al momento de las negociaciones para vender el vehículo, como el dueño registral ‘Juan Eduardo Pérez’ y luego, para concretar la operación, como hijo de decía titular, ‘Gabriel Alejandro Pérez’”.

“Durante toda la transacción, el demandado se hizo pasar por alguien que no era, tanto en el momento de las negociaciones telefónicas como en el momento de completar la transacción ese día en la estación de servicio”, añadió.

Este comerciante y exaspirante a contador sanluiseño deberá indemnizar a la víctima con 300 mil pesos en cuotas. El juez lo condenó a una pena única de tres años y revocó una sentencia condicional anterior, dictada por el Tribunal Oral de San Luis en 2022, por otra estafa y por el uso de un documento público destinado a acreditar la propiedad de un vehículo.

Un largo y criminal historial

Pero los antecedentes penales son aún más extensos. En 2021, el mismo Tribunal Oral Federal N°2 de Córdoba capital lo había condenado por uso de documento público y un año después el TOF1, de esta provincia, lo condenó por estafas, siempre vinculadas a expedientes.

En esa condena en Córdoba de 2022, Alonzo estuvo involucrado en varias estafas en abril de 2012 y años posteriores. Luego de ver un anuncio en plataformas de comercio electrónico, una mujer acordó comprarle un Ford Ka (por $46.000) a “Alejandro Valveri” (Alonzo) en una estación de servicio de Vicuña Mackenna, en el sur de la provincia.

Luego de no poder comunicarse nuevamente con “Valveri”, sus dudas crecieron. Presentó la denuncia y, para su sorpresa, el vehículo había sido robado en Luján, provincia de Buenos Aires.

Con lo que Alonzo no contó fueron con las cámaras de seguridad de la estación de servicio: su rostro fue filmado y la víctima confirmó su fisonomía. El título del Ka era auténtico, pero la firma del empleado del registro no.

Pero no fue el único caso. Unos meses después, en julio de 2012, el sospechoso se hizo pasar por “Alberto Salvucci” para vender (por 50.000 dólares) un Chevrolet Celta a un interesado que lo había contactado a través de un sitio web.

“Salvucci” le entregó la documentación y se comprometió a entregarle el Celta. Sin embargo, el manager de la víctima confirmó que los papeles fueron robados.

La Policía comprobó que el vehículo había sido robado en Morón y que el título y cédula (genuina, pero con firmas falsas) habían sido denunciados en Neuquén. La víctima proporcionó información física sobre “Salvucci” y lo reconoció como el falso vendedor.

Alonzo y Federico Agustín Pietronave Torres (el otro condenado) volvieron a estar involucrados en otra trama. En septiembre de 2016, un comprador de Almafuerte vio en Internet un Peugeot 308 ofrecido por 350.000 dólares por “Fernando”, un “médico” de un centro de salud.

“Fernando” le dijo que enviaría en su lugar a su hermano para consumar el trato. en un compras Córdoba, la víctima probó el 308 y entregó como pago 200 mil pesos y un Fiat Punto. Salió con la documentación a nombre de un tal “Fernando Manuel Robledo”.

Cuando intentó inscribirlo en el Registro de Río Tercero le dijeron que había un “problema” con la documentación (era apócrifa). Sus sospechas finalmente se confirmaron: el vehículo había sido robado hacía un mes durante un robo a mano armada.

Tras la denuncia, la historia tomó otro giro. En momentos en que Alonzo y Pietronave Torres se encontraban en el mismo Registro listos para transferir el Punto a Pietronave Torres, el encargado del Registro de la Propiedad Automotriz (DNRPA) solicitó presencia policial.

Revisaron el 4×4 en el que circulaban y encontraron un recibo de una compañía de seguros a nombre de un tal “Fernando Manuel Robledo”, dinero y documentación.

En medio de la causa apareció otro denunciante que apuntó a Alonzo y Pietronave por la compra de una Hilux. Contemporáneamente a esas denuncias surgió otra víctima residente en Buenos Aires.

Según el denunciante, vio en Internet un anuncio de un Citroën C4 Lounge y viajó a Córdoba para cerrar el trato. Se conocieron en un compras con “Martín” (Alonzo), quien se presentó como el hermano del dueño del auto, “Franco”.

“Martín” mostró la documentación, probaron el vehículo y les dijo que estaba a nombre de la mujer de “Franco”. La víctima le dio 15.700 dólares en un conocido restaurante cercano y se marcharon. Una cámara de seguridad captó todo.

El auto había sido robado un año antes en Buenos Aires y sólo una parte de la documentación era genuina.

 
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