El volcán Ampuero – Zenda – .

El volcán Ampuero – Zenda – .
El volcán Ampuero – Zenda – .

Visceral, el último libro de María Fernanda Ampuero, publicado por la editorial Páginas de Espuma, es sideral. Sideral porque, como una estrella fugaz, atraviesa la oscuridad sin paracaídas y explota como un meteorito en las manos de los lectores, hirviendo, explosivo. Un libro incandescente que se dinamita por la furia de quién lo cuenta, de lo que cuenta, de por qué lo cuenta. Como un volcán que vomita magma del vientre de la tierra, el último libro de María Fernanda Ampuero sacude y arrasa. Deja grietas en la garganta y vetas de sal en la piel del lector porque el sufrimiento del narrador a gritos atrapa, amarga y atormenta. Visceral Retuerce las entrañas de quienes, estremecidos, pasan las páginas y descubren estratos sedimentados de abusos que han surcado una experiencia, dejando cráteres de humillación, nódulos de silencio, pantanos de pensamientos reprimidos y pozos de indignación.

Atravesando como un pájaro de la noche un horizonte oscuro de miedos, ofensas, pérdidas e imposiciones, con la fuerza torrencial de quien ha tragado el dolor y la indiferencia, se revela María Fernanda Ampuero. Menciona con vehemencia los traumas que la persiguen desde antes de su nacimiento, revela secretos familiares inconfesables sin censura, denuncia los atropellos sexistas que la derribaron.. Así repasa su experiencia, como si estuviera viendo pasar los fotogramas de una película, exhumando recuerdos y pesadillas que estigmatizaron implacablemente su infancia y adolescencia y que continúan castigando su adultez. En este viaje hacia la semilla, Ampuero emprende un complejo ejercicio político que combina en un insolente cóctel molotov audacia, testimonio, compromiso, militancia –laica, feminista, antirracista, antisexista, antihomofóbica, antitransfóbica, anti- fatófobo, antixenófobo, anticonformista y decolonial.

Cuarenta y ocho años, veintiún capítulos, ciento setenta páginas dictadas por un gesto urgente de ordenar el pasado, pensar y legar memoria, desentrañar errores, sin miedo a esgrimir el horror original, el de la familia: es decir Visceral

Narrada en primera persona, en forma de ensayo, sin la membrana protectora de la ficción, involucra los gestos espinosos y comprometidos de desnudarse, arriesgarse y entregarse a la vulnerabilidad. Para lectores familiarizados, si no adictos, a los dos primeros libros de cuentos de Ampuero, publicados por la misma editorial madrileña, Pelea de gallos (2018) y sacrificios humanos (2021), Visceral Parece la calle central que viene a completar un retablo. Surge como el palimpsesto sobre el que se escribieron las historias y que ahora aparece ya no como un pergamino lábil y rayado, sino como esa piel en carne viva, herida y aún sangrante que Ampuero barnizó a través de la ficción, dándole otra forma, otra voz, otro alcance. y otra condición de existencia. Rescatado por el hacedor y protagonista del mismo, Visceral Se revela entonces como pretexto de la obra literaria, archivo y registro imborrable de reproches, insultos, golpes, rechazos.de donde Ampuero recortó o forjó los personajes de sus cuentos.

Cuarenta y ocho años, veintiún capítulos, ciento setenta páginas dictadas por un gesto urgente de ordenar el pasado, pensar y legar memoria, desentrañar errores, sin miedo a esgrimir el horror original, el de la familia: es decir Visceral. Un desenmarañamiento de ilusiones perdidas, culpas inculcadas, caminos equivocados, hasta llegar al núcleo de lo siniestro, la familia, el último (o primer) eslabón de esa cadena que tiene forma de cordón. El vínculo con la madre, sobre todo, la convierte en un personaje central del libro, si no coprotagonista, porque en la madre está la raíz y la razón de una descendencia maldita.. Ella es quien procrea con su vientre de ballena, sus manos son las que sirven “comida, comida y comida”, sus ojos son los que escarban sin piedad en la gordura de la hija, sus piernas son las que arrastran a María Fernanda de una nutricionista a otro, enganchando un régimen a un tratamiento, sin posibilidad de tregua. Básculas, inyecciones, pastillas, supresores del apetito, dietas, cintas métricas: toda una biopolítica del cuerpo liderada por una autoridad materna implacable, flanqueada por una red de agentes de control gobernados por abuelas, tías, compañeras de escuela, responsables. de las tiendas de ropa que la sancionan con la misma mueca de disgusto.

Bajo el impulso urgente de agarrar el teclado y escribir, María Fernanda Ampuero recurre a la literatura para comprender las injusticias, sanarlas y evitar que rompan otras vidas, otras mujeres.

Así de brutalmente corporal es Visceralun libro cuya escritura supone el laborioso reto de eviscerar, de expulsar gota a gota el veneno que hombres y mujeres igualmente abusivos y machistas han esparcido por cada célula, hueso y neurona del cuerpo de María Fernanda Ampuero. El cuerpo como un gran basurero en el que madres, médicos y hombres acosadores han vertido sentencias y fluidos tóxicos, y en el que Ampuero busca rescatar el recuerdo descolorido de una imagen, de una palabra, de una risa, de un amor, porque lo hubo, a pesar de todos los horrores y males. En ese “a pesar” se encuentra el lema de Visceral: en la posibilidad de un purgatorio que disipe las tinieblas del oprobio humano y conceda la posibilidad de continuar, “continuar aquí”, para retomar el testamento que nos dejan las dos últimas palabras del libro. Saca ese de paréntesis cuerpo que muchos han querido cansar y estandarizar hasta el silencio, reconociendo el lugar que ha sido despejado por la lucha resiliente, es la apuesta de este ensayo que desde el título propone el empoderamiento del cuerpo y sus entrañas, en lo más íntimo. , humanos y también abyectos, atesoran.

No sólo a fuerza de golpes sino también de repente se lee Visceral, porque ¿dónde cabría un punto en este entramado tejido de cicatrices y bultos, en el que la palabra se derrama como una hemorragia, como el fluir imparable de una confesión frente al espejo de una escritora que se muestra desnuda? , insumiso y libre? Bajo el impulso urgente de agarrar el teclado y escribir, María Fernanda Ampuero recurre a la literatura para comprender las injusticias, sanarlas y evitar que rompan otras vidas, otras mujeres. Su literatura llega donde su rabia no puede: la pone a distancia, utiliza el enfoque manual, percibe en condiciones de poca luz, se detiene en lo que escapa al ojo desnudo.. En esa confianza en la literatura que desde el inicio del libro coincide con una manera de estar en el mundo anida el vínculo que el escritor ecuatoriano establece con una genealogía de autores latinoamericanos y del mundo, antepasados ​​y contemporáneos, que le han dado una Giro al acto de escribir, llevando el timón de la literatura hacia costas monstruosas, que los escritores varones, muy galantemente, como Bartleby, prefirieron no pisar. Entonces, además de ser un suma ideológica de María Fernanda Ampuero, donde encontramos opiniones reunidas sobre género, violencia, migración, dispersas en entrevistas, talleres y redes sociales, Visceral Es también el reflejo de la biblioteca personal del escritor. De Simone de Beauvoir a Lina Meruane pasando por Joyce Caroll Oates y Cristina Rivera Garza, de Dolores Reyes a Brenda Navarro, Mónica Ojeda y Mariana EnriquezLas voces de estos, y de muchos otros autores que aparecen en el muy necesario índice de nombres al final del volumen, forman las costuras no sólo de este libro sino de toda una experiencia y una obra. en crescendo.

Por ser tan auténtico, audaz y ambicioso en su capacidad para superar el trauma individual y restaurarlo en la esfera colectiva, Visceral Se imprime en los pliegues de nuestra memoria lectora y nos deja estupefactos.

El coral es Visceral que entrelaza el yo con el nosotrosas, yendo y viniendo de uno a otro todo, mientras cruza océanos y meridianos, que se extienden desde la época colonial hasta los interminables meses de la última pandemia, desde el virreinato de la Nueva Granada hasta los actuales Imperios que levantan fronteras y dictan leyes de deportación. Migrante, doblemente víctima de discriminación, por ser mujer y por ser ecuatoriana en España y “bárbara” en Europa, Ampuero sólo lo puede decir desde el desarraigo, desde la permanente condición de extranjería y marginalidad a la que estamos condenados los que sufrimos la “nostalgia, la enfermedad del hogar, el síndrome de Ulises”.. De ahí su necesidad de reivindicar en este linaje de desplazamientos, ultrajes y exclusiones un idéntico trasfondo de resistencia encarnado por las mujeres y otras “ovejas negras” de la Historia: “migrantes, colectivo LGTBI+, niñas, adolescentes (…), precarios, desempleados , los refugiados, los que viven en un país en guerra o en esta otra guerra: la del cambio climático”. Desde un lugar de enunciación más inflexible que el relato, la no ficción permite completar hechos históricos con datos recientes que asimilan el neocolonialismo al despojo de hace más de quinientos años, desenmascarando la persistencia del capitalismo a costa de los mismos pueblos. . Al adoptar esta postura transtemporal, transatlántica y transindividual, El libro de María Fernanda Ampuero destaca por su perspectiva interseccional, capaz de abarcar en un discurso holístico y crítico vulnerabilidades, desigualdades y disidencias que se repiten en el transcurso de la historia y se agudizan..

Por ser tan auténtico, audaz y ambicioso en su capacidad para superar el trauma individual y restaurarlo en la esfera colectiva, Visceral Se imprime en los pliegues de nuestra memoria lectora y nos deja estupefactos, tal como nos había dejado aquel personaje de “Remate”, uno de los relatos más crueles de este siglo, firmado por la propia Ampuero y antesala de toda su obra. Terminamos la lectura con la conciencia de haber descendido a las vísceras de María Fernanda Ampuero, de haber contenido la respiración durante el descenso por su vorágine infernal.. Perturbados, salimos de las profundidades excavadas por el colapso de este ángel caído como quien sale de una película midiendo sus pasos temblorosos en la oscuridad del cine, para no tropezar demasiado pronto con la realidad aún más desconcertante.

—————————————

Autor: María Fernanda Ampuero. Calificación: Visceral. Editorial: Páginas de espuma. Venta: Todos tus libros.

5/5

(1 Puntuación. Califica este artículo, por favor)

 
For Latest Updates Follow us on Google News
 

NEXT Se entregan 1.500 libros “Juntas Invencibles para adolescentes”