Palabras de construcción masiva – Zenda –.

Palabras de construcción masiva – Zenda –.
Palabras de construcción masiva – Zenda –.

Nací en España en el 66. Soy parte de una generación que no ha tenido que experimentar de primera mano el horror de la guerra y, sin embargo, hay pocas cosas en este mundo que me causen más miedo.

La guerra, tal como la menciona el Libro del Apocalipsis (Juan 6, 1-8), representa el Apocalipsis del razonamiento. Para evitarlo, el individuo es sometido a la destrucción, al hambre, a la enfermedad y, finalmente, a la muerte. Pero aquellos jinetes que surcan los cielos del planeta necesitan constantemente establos donde dejar a sus caballos y pienso para alimentarlos. ¿Quién es el dueño del inmueble donde descansan? ¿Quién les dice adónde ir para causar la más absoluta desolación?

Un perro anónimo cruza de Israel a la Franja de Gaza siendo testigo del horror que las noticias no nos muestran

El libro que nos ocupa, Y no regresaron a sus casas.nos presenta 21 posibles respuestas a preguntas que necesariamente debería plantearse cualquiera que no quiera verse de repente apuntado por el rifle que un vecino fanático empuña contra ti porque te odia, aunque no lo sepas, y ahora ve esto legitimado. odiar.

Desde la pandemia, Ediciones invasivas ha tenido a bien producir una serie de libros colectivos que han reunido a diferentes dramaturgos para escribir sobre temas que, desde el punto de vista del Julio Fernández (editor y autor) debería ser objeto de tratamiento y, por qué no decirlo, de denuncia. Senofobia, De los días sin abrazos, El veneno en el aire Estos son algunos ejemplos de lo que estoy diciendo. Y representan, para el lector, una oportunidad única de conocer a quienes conformamos el abanico de nuevos dramaturgos.

Recogiendo ese testigo, el dramaturgo Alberto de Casso Bastarrechea Propone a otros veinte autores escribir (n.º Gritar) sobre las guerras modernas. Es decir, guerras en las que la superioridad armamentística y tecnológica de un bando es devastadoramente superior a la de su enemigo.

Es imposible, en una breve reseña, hablar de cada una de las piezas que componen este libro sin resultar injusto con las demás, pero no quiero quedarme sólo en la fácil tarea del elogio. Este libro duele. Duele a quienes lo escribieron y duele a quienes lo leen. Y así debe ser.

Este libro es un acto de valentía por el que, en otros países, los responsables serían encarcelados y silenciados.

Pero quiero elegir “Guerra-perra”, de Amaranta Osorio, porque su protagonista me ha permitido (en mi imaginación) tener un hilo conductor que me llevó de un escenario a otro. Un perro anónimo que cruza de Israel a la Franja de Gaza, siendo testigo del horror que las noticias no nos muestran. Con ella, con sus pensamientos reducidos a palabras sueltas que cobran pleno sentido cuando sólo nombran lo importante, sentimos (es inevitable no sentirlo) la pérdida de quien más amamos y necesitamos, la aterradora incertidumbre de no saberlo. a dónde ir o qué hacer, la llegada del hambre y el frío, la transformación en la que dejas de ser lo que eras para convertirte en un mal recuerdo hasta que, si tienes suerte, alguien se detiene frente a ti y te ofrece ayuda.

Este libro es un acto de valentía por el que, en otros países, los responsables serían encarcelados y silenciados.

No olvidemos que el teatro es un grito. Siempre ha sido. Es la voz que se levanta para despertar al que duerme, para denunciar los abusos, para alertar a la tribu.

Y no regresaron a sus casas. Son 21 gritos que repiten, como un eco perpetuo, lo que los millones de muertos ya no pueden gritar: “Paz”.

Y al fondo, el ladrido de un perro triste.

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Calificación: Y no regresaron a sus casas.. Autor: Varios autores. Editorial: Ediciones invasivas.

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