El pesado legado que el municipio quiere revertir

El pesado legado que el municipio quiere revertir
El pesado legado que el municipio quiere revertir

La conversión de la trolebuses diésel con motor eléctrico Buenas noticias aguardan en el horizonte del transporte atravesado por la crisis y una flota que luce “parcheada”. Una expectativa que se centra en la puesta en marcha de la quinta unidad reconvertida durante la actual gestión de Pablo Javkin en el Municipio, pero en un marco complejo. Sólo quedan 7 unidades Trolza de origen ruso, 7 fabricadas en Brasil y 4 fueron reconvertidas de propulsión diésel a eléctrica. Un total de 19 vehículos que están lejos de las promesas de llegar a los 27 trolebuses estimadas el pasado mes de septiembre. Hoy la realidad indica que las unidades están parchadas y utilizan repuestos de autos fuera de servicio para estar operativas. La situación se agravó con la salida del servicio de la línea Q el pasado mes de diciembre.

Según diversas fuentes consultadas, De los 12 autos que el Estado municipal compró mediante licitación a la firma rusa Trolza durante la gestión de Mónica Fein, sólo 7 permanecen operativos (con carrocerías casi colapsadas a simple vista). La realidad indica que el auto 28 se incendió y las unidades 21 y 22 fueron dadas de baja. Otras dos Trolzas están paradas por falta de repuestos. La adquisición fue producto de múltiples esfuerzos que comenzaron hace una década y cristalizaron con la llegada de los trolls rusos por unos 4 millones de dólares. Muchos de ellos colapsaron por sobrecarga de sus baterías y quedaron fuera de servicio por sobrecalentamiento por el calor. Las baterías fueron mencionadas en su momento como un valor agregado a la hora de adquirirlas y les otorgaban mayor autonomía en sus desplazamientos. Pero en 2020 la firma quebró y la ciudad quedó sin servicio técnico ni garantía.

Por otra parte, actualmente Hay 7 trolebuses brasileños del año 1994: los Volvo/Marcopolo/Powertronics. Estos vehículos, aunque eran de cero kilómetros, fueron fabricados en Brasil en 1987 para un sistema de trolebuses de Belo Horizonte, algo que no se realizó y quedaron almacenados.

Mal estado

En total, la línea K cuenta con una flota de 19 autos, pero se requieren 17 diariamente para dar servicio en las calles de Rosario. El problema se observa en el mal estado de las unidades. En los depósitos del oeste rosarino se almacenan las unidades que salieron de servicio, una especie de cementerio de autos, de donde se retiran los repuestos para mantener operativos los que están en servicio. Hay otro almacén de unidades desmanteladas, donde se utilizan autopartes para parchar lo que aún queda en pie.

El programa de conversión de autobuses diésel a trolebuses eléctricos está en espera. El último coche transformado (36 internos) se presentó a principios de año y sólo quedan 4 (coches nº 33, 34, 35 y 36). En la presentación de la última unidad reconvertida, allá por enero de este año, se había anunciado la inminente incorporación de otras dos: las unidades 37 (está terminada y podría empezar a rodar en dos meses más) y 38. Este programa se lleva a cabo con la colaboración entre el municipio, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la empresa Inventu, que tomó chasis de automóviles con motor diésel que estaban fuera de uso y los equipó con motores eléctricos para su propulsión.

La intención era renovar toda la línea K entre 2024 y 2025, pero si el deterioro continúa y no hay inversiones podría desembocar en un futuro incierto, entre el que no se descarta que la flota esté compuesta íntegramente por combustible- autobuses propulsados, como ocurría en los años 90.

Otro tema que genera preocupación es el marcado retraso en la extensión de la ruta K hacia Viamonte y Esmeralda, en la zona de La Siberia. Sólo están las columnas pero falta todo lo demás.

línea q

ya que hubo “fatiga” por calor en las baterías de las unidades que integraban la línea Q, hecho ocurrido en diciembre pasado, no hay detalles sobre su regreso a las calles de Rosario. El 8 de mayo de 2023 se había recuperado este servicio dentro del transporte de la ciudad. Al igual que en 2022, vinculó las zonas suroeste y oeste con la zona central y el Centro Universitario del Rosario (CUR). Antes de su salida del servicio, parte de este recorrido fue absorbido por la línea 127.

Sin embargo, desde diciembre pasado y luego de la cancelación de la Q, todos esos trolebuses pasaron a la K. A su vez, algunos pararon por falta de repuestos y el vagón interno 28 quedó destruido en un incendio en 2023 en San Juan y Dorrego.

 
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