Los árboles que no queremos perder – .

No es difícil imaginar que La principal amenaza que tienen los árboles es el avance de la deforestación debido a la agricultura, ganadería y desarrollos urbanos. También existe la tala descontrolada o la “sustitución de especies ‘no productivas’ por especies arbóreas de rápido crecimiento que sólo empobrecen la diversidad arbórea”, destaca el informe.

Emily Beech destaca que, en varias zonas, la actividad minera está adquiriendo un papel cada vez mayor como amenaza para los árboles. Una de esas regiones es la que se extiende entre Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam: “Allí hay muchas especies amenazadas por la minería”.

La propagación de plagas, enfermedades y especies invasoras también está contribuyendo a la disminución de las poblaciones de árboles. Y, por si fuera poco, el cambio climático complica aún más el panorama.

“Con el cambio climático, el proceso de disminución de los bosques que estamos experimentando se acelerará, especialmente ante sequías más secas y cálidas. Esa es una combinación terrible para los árboles”, dice Cuauhtémoc Sáenz Romero, del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales (INIRENA), de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo.

El investigador destaca que los árboles, al ser organismos de larga vida, han desarrollado mecanismos de defensa contra eventos climáticos extremos: “Cierran sus estomas, dejan de crecer, no producen semillas, tiran gran parte de su follaje para reducir su consumo. de agua…”. Aun así, advierte también, “esos mecanismos pueden resultar insuficientes ante las sequías más intensas que estamos viviendo ahora. Aunque estas sequías no matan a los árboles, sí los debilitan y los hacen más vulnerables a plagas e incendios”.

Estas condiciones pueden acelerar la extinción de especies de árboles con poblaciones pequeñas o que solo se distribuyen en unos pocos lugares. Cristina López Gallego explica que las especies de árboles que se han identificado como posiblemente extintas son aquellas que “no se han vuelto a ver en los últimos 20 años. No hay registros sobre ellos”.

Como ya se mencionó, la Evaluación Global de Árboles determinó que existe una gran posibilidad de que 142 especies de árboles estén extintas en todo el mundo. De ellos, 31 son de la región denominada neotrópico, que abarca gran parte de México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Entre los investigadores todavía hay resistencia a declararlos extintos: “Aún tenemos esperanzas de que existan en algún lugar”, dice Emily Beech.

Palo morado, un árbol que sólo crece en ciertos rincones de Guerrero, México. Foto: Iván Castaneira.

Conservar árboles para conservar mundos

El informe “El estado de los árboles en el mundo”, publicado en 2021, aporta datos que permiten redimensionar el protagonismo que tienen los árboles en el planeta. Por ejemplo, son los que definen la distribución, composición y estructura de los bosques. Y su presencia le permite proporcionar hábitat a la mitad de las especies conocidas de plantas y animales terrestres. Sin olvidar su contribución a la producción de suelos, la purificación del aire, la protección contra huracanes y la regulación de los ciclos climáticos e hidrológicos.

Entonces cada árbol es un mundo que sustenta la vida de otros mundos.

Los árboles también nos recuerdan que existen otras escalas de tiempo: “Hacen cosas extraordinarias: se mueven, reaccionan a cambios sutiles, pero en una escala de tiempo larga”, afirma Cristina López-Gallego.

Los árboles proporcionan hábitat para la mitad de las especies conocidas de plantas y animales terrestres. Foto de : Max Cabello Orcasitas

Nadie puede negar la importancia ecológica, cultural y económica de los árboles. Aun así, las acciones para asegurar su conservación son escasas.

“De las 157 especies de árboles que se encuentran en Peligro Crítico en México, menos de 10 tienen acciones en marcha para su conservación”, afirma Marie-Stéphanie Samain, investigadora del Instituto de Ecología (Inecol). Ella y Esteban Martínez, del Instituto de Biología de la UNAM, lideraron el trabajo de la Evaluación Global de Árboles en México.

Cristina López Gallego destaca que “la pérdida de biodiversidad no tiene tanta importancia en las agendas políticas de nuestros países. Cuando se habla de biodiversidad, el discurso se centra en los servicios ecosistémicos, pero las especies siguen siendo muy invisibles… Hay muy poca atención y pocos recursos enfocados a la conservación de las especies”.

En Panamá, Las poblaciones de cocobolos han disminuido drásticamente debido a la tala indiscriminada que se realiza para comercializar su madera. Foto: Javier A. Jiménez Espino

¿Es difícil salvar un árbol de la extinción? La investigadora Marie-Stéphanie Samain responde a la pregunta: “Es difícil. Se necesita presupuesto, porque además de las acciones de conservación, es necesario hacer investigación para conocer la biología de la especie. En el caso de México, varias de las especies en riesgo se encuentran en territorios donde no siempre hay condiciones laborales, donde hay mucha inseguridad. Si la gente que vive allí no está segura, ¿cómo se van a comprometer a salvar un árbol? “Necesitamos investigar y, sobre todo, apoyar a las comunidades locales”.

Cristina López Gallego menciona que cada país podría utilizar la información de la Evaluación Global de Árboles para hacer su propia estrategia nacional de conservación. “Con cada especie en riesgo, tenemos que evaluar cuál es el mejor camino: propagación, reintroducción, frenar la amenaza que la está afectando…”

Para el investigador, una de las principales y necesarias acciones es proteger los hábitats: “Promover que se conserven los bosques para que se conserven las especies. “Esta protección puede ser a través de un área natural protegida, un área privada, un área de manejo, un área voluntaria, un bosque comunitario… Hay muchas figuras que se pueden utilizar”.

Un copaibo en Santa Mónica, departamento de Santa Cruz, Bolivia. Foto: Karina Segovia.

Entre las iniciativas que existen a nivel mundial para conservar la biodiversidad arbórea se encuentra el Programa de Conservación de Árboles del BGCI, que promueve un enfoque integral de conservación y manejo de diferentes especies de árboles, para evitar que se extingan.

El proyecto de Evaluación Global de Árboles no se ha detenido. Emily Beech explica que ahora los investigadores rastrean y recopilan todas las acciones de conservación de árboles en el mundo. Esta información nos permitirá identificar las especies que ya son protagonistas de proyectos y aquellas sobre las que es necesario y urgente impulsar trabajos de conservación.

Además, la UICN también impulsa una estrategia denominada Lista Verde para difundir y reconocer aquellas acciones que han contribuido a conservar especies tanto de flora como de fauna.

El arrayán de Quito ha sobrevivido porque comenzó a utilizarse como árbol ornamental. Foto: Alexis Serrano Carmona

Conócelos para conservarlos

Hay una máxima que dice: “No se conserva lo que no se conoce”. Ante esto, Mongabay Latam hizo una alianza con El Espectador, Ladera Sur y Revista Nómadas para realizar este especial que presenta ocho árboles que solo se encuentran en América Latina y que enfrentan diversas amenazas.

Uno de esos árboles tiene una figura tan singular que su nombre es incluso su descripción: ceiba barrigona (Cavanillesia chicamochae). Esta especie fue bautizada por la ciencia hace 20 años y sólo se encuentra en el oriente de Colombia, en uno de los cañones más grandes del planeta.

La araucaria (araucaria araucana) también tiene una forma llamativa: cuando es adulto parece un paraguas gigante. Además, es uno de los árboles más antiguos que habitan el territorio que hoy conocemos como Sudamérica. Para el pueblo mapuche es un árbol sagrado. Hoy sus únicas poblaciones se encuentran en los bosques templados de Chile y Argentina.

 
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