El verdadero ADN de Max Vertappen – .

El verdadero ADN de Max Vertappen – .
El verdadero ADN de Max Vertappen – .

Se daba por hecho que Max Verstappen iba a ser el centro de atención al menos hasta la sesión de clasificación del Gran Premio de Gran Bretaña. Y dependiendo del resultado de ésta y de la carrera, veríamos si seguiría siendo tema de conversación o no.

El villano de la Fórmula 1

No había piloto, jefe de equipo o ser humano que pasara por la puerta que no fuera cuestionado sobre ese carnicero llamado Max Verstappen. El piloto más sucio de la historia de las carreras o algo por el estilo. El ‘lobby’ británico ha jugado sus cartas a la perfección con la misma frustración que en 2021 de ver que el piloto se mostraba bastante imperturbable ante los comentarios y opiniones vertidas. Impactante cómo la prensa más feroz criticaba a Lando Norris por, ya a sangre fría, afirmar que no era para tanto y que Verstappen no tenía nada de lo que disculparse.

Hay que entender que hay quienes llevan desde 2021 esperando que el holandés tropiece para atacarle con dureza, porque Verstappen ha destapado la miseria de quienes pasaron años vaticinando que el holandés era uno más, y no alguien tocado por la varita mágica.

Incluso más allá del lobby británico, hubo quien aprovechó para decir que el verdadero ADN de Max Verstappen era ese. El austriaco, dibujando un escenario en el que, como si de un videojuego se tratase, el piloto de Red Bull empujaba fuera de la pista a todo aquel que intentase adelantarle. Claro que si hasta ahora no se había visto esta versión era solo porque no tenía rival, pero en cuanto pudo volvió a la versión 2021. Y la historia es la que es, y en 2021, y aunque ya no se recuerde bien, aquel año Verstappen tuvo que empujar fuera de la pista a Hamilton unas 20 o 30 veces. Da miedo pensar cómo sería esa historia si el que hubiera acabado contra las barreras en Silverstone hubiese sido Hamilton gracias a Verstappen, o si un Red Bull hubiese provocado que Hamilton tuviese que hacer Hungría con medio coche.

Kym Illman//imágenes falsas

Y no se puede luchar contra el relato de quien tiene un altavoz. Aunque no se ajuste a la realidad, aunque tenga que exagerar los acontecimientos, aunque tenga que sacar del baúl de los recuerdos una acción de hace ocho años de un piloto que acumula 200 Grandes Premios. El que tiene el altavoz intentará convencerte de que un piloto mediocre no es campeón porque su equipo lo odia, y de que el piloto que colecciona récords y actuaciones increíbles… bueno, que su verdadera versión es la de un piloto de cerdos.

Segundo en una carrera sin ritmo

Irónicamente, los controladores de la narrativa que se esforzaron por hablar del verdadero ADN de Max Verstappen acertaron. Silverstone fue un claro ejemplo de por qué Max ha logrado lo que ha logrado, por qué tiene 61 victorias y está en camino de conseguir su cuarto título de campeón. Porque es una bestia.

No es nuevo, pero es mucho más difícil darse cuenta cuando estás más interesado en subestimar sus actuaciones que en decir la verdad. Porque en 2018, cuando Lewis Hamilton y Sebastian Vettel luchaban por el título, Max Verstappen fue el encargado de hacerles la vida imposible a ambas marcas, interfiriendo continuamente en el podio. Porque en 2019, de nuevo con el tercer mejor equipo, consiguió interponerse entre Mercedes y Ferrari hasta el punto de acabar el campeonato por delante de los de Maranello. Y en 2020, con esta misma forma de actuar, acabó volviendo loco a Valtteri Bottas, con un coche imparable.

Siempre ha estado ahí, sólo había que no apartar la mirada. Lo hizo de la misma manera que este fin de semana. Sin cometer errores y aprovechando los de sus rivales. Red Bull fue más lento que Mercedes y McLaren. La lógica dictaba que debía acabar quinto. Pero un Mercedes desapareció del mapa. Cuarto. McLaren para una vuelta tardía en Piastri. Tercero. Y de nuevo McLaren, pone neumáticos blandos a Norris. Segundo, cerca de la victoria.

Marco Thompson//imágenes falsas

El verdadero ADN de Max Verstappen

Verstappen no cometió errores, pese a la frustración de ver a los que tenía delante escaparse, de ver a un Ferrari ir a por él en condiciones complicadas. Simplemente, esperó su momento. Aprovechó a la perfección todas sus oportunidades y acabó puntuando a todos sus rivales. Así fue en Canadá. En Imola. En España. Así es como, desde mediados de 2019, su ausencia del podio es anecdótica. Así es como ha conseguido tener un mejor porcentaje de victorias que Lewis Hamilton. Porque, aunque haya quien se empeñe en contar la historia, Max Verstappen no gana el título de 2021 por saltarse una curva defendiendo su posición en Brasil. Lo gana porque en Sochi, estando en mitad del pelotón, el resto empezó a cometer errores y él no, subiendo al segundo puesto. Y ese es el verdadero ADN de Max Verstappen.

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