Malba pierde una de sus mejores obras

Malba pierde una de sus mejores obras
Malba pierde una de sus mejores obras

En una de las tierras más fértiles para los egos, dichos y contradichos, las peleas por las diversas agendas, salas y presupuestos que representa un gran museo, 20 años de gestión ininterrumpida, de muy bajo perfil y brillante, es un logro del que pocos pueden presumir. y que la gestora cultural Guadalupe Requena cuente con el respaldo de toda la comunidad artística y del diseño.

El MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), una apuesta privada del empresario Eduardo Constantini, quien en 2001 decidió resaltar el arte y el diseño latinoamericano desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Una institución privada que preserva y exhibe un patrimonio de más de 700 obras de los principales artistas modernos y contemporáneos de la región (Argentina, Uruguay, Brasil, México, Ecuador, Colombia, Chile) a través de piezas emblemáticas como “Abaporu” de Tarsila de Amaral, “Autorretrato con Chango y Loro” de Frida Kahlo, “El Viudo” de Fernando Botero y “Composición Simétrica Universal en Blanco y Negro” de Joaquín Torres García, entre muchas otras.

A pesar de sus más de 8.500 m2 distribuidos en 3 plantas monumentales, un precioso edificio deconstructivista diseñado por los arquitectos cordobeses Gastón Atelman, Martín Fourcade y Alfredo Tapia, ganadores de un concurso con un jurado de lujo allá por 2017 (Norman Foster, César Pelli y Mario Botta) en la zona más rica de la ciudad de Buenos Aires, los hilos de dentro fueron tejidos con mucho esfuerzo por unos pocos. Sobre todo al principio, en el año 2004, cuando ya estaba allí y desde el departamento de comunicación no sólo promovía y educaba en esta cuestión de “Saber reconocer” el valor de hacer las cosas en el Sur del Mundo, sino con su don innato para la gestión, absolutamente asertiva y sin estridencias, impulsó todo tipo de proyectos culturales.

Tal es la potencia de su gestión, que hace cuatro años, de manera absolutamente orgánica, recibió el nombramiento de directora institucional. “Estuvo a cargo de su posicionamiento e imagen pública y de su crecimiento institucional, a través del desarrollo de vínculos y proyectos con otras organizaciones a nivel nacional e internacional”, se reconoce en el comunicado oficial. Además de liderar el rediseño de la identidad y su transformación digital pionera en la región.

Enumerar las muestras e iniciativas (ciclos de conferencias, seminarios, talleres, eventos, viajes) que pasaron por sus manos sería interminable. Vale decir que cualquiera que quisiera cruzar esa puerta de la calle Figueroa Alcorta la llamaba con diversas peticiones y consultas, y ella, sin saber el horario (a pesar de ser madre de tres hijos), atendía con la misma humildad a grandes figuras como así como nuevos artistas. , diseñadores o artesanos.

Como miembro del Comité de Programación participó en la realización de grandes proyectos y exposiciones como La democracia del símbolo y limítrofe por Leandro Erlich; Sara Facio. Perón; propio mundo, Del cielo a casay las antologías de Pablo Suárez, Anna María Maiolino, Edgardo Giménez, Cecilia Vicuña y Rosana Paulino, entre otros.

El pasado miércoles, y tras muchas ganas (según él mismo cuenta desde sus redes sociales) y dejar de pujar cuando el precio empezó a subir hace 30 años, Constantini adquirió la obra maestra surrealista de Leonora en la subasta nocturna de Sothebys en Nueva York. Carrington (Las distracciones de Dagoberto) por 28,5 millones de dólares.

Paradójicamente, ese día perdió en su casa, el Malba, una de sus mejores obras.

* Periodista y curador especializado en diseño latinoamericano.

 
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